FC Barcelona - Benfica: Dembélé volvió a jugar

Dembélé o probar de la propia medicina

OPINIÓN

Toni Frieros

Ya saben todos ustedes cómo terminó el caso Ilaix Moriba. El chico, formado en la Masia, no quiso renovar con las condiciones que le ofrecía el FC Barcelona. Equivocándose o no, el club pidió a los entrenadores del primer equipo (Koeman) y del Barça B (Sergi Barjuan) que no contaran con él hasta que no renovara. Es decir, había que anteponer los intereses de la entidad por delante de los del jugador... e incluso del propio equipo, siempre y cuando Koeman hubiera creído en ese periodo de tiempo que Ilaix era necesario. Al parecer, lo que ocurrió es que se hizo de la necesidad virtud ya que sin Ilaix, el técnico holandés se vio obligado a tirar de otros jugadores de la cantera, como Nico y Gavi porque, recordemos, también había perdido a Pedri por lesión. Y desde luego, a la luz de los acontecimientos, habrá que aplaudir la valentía y el acierto de Koeman de apostar por dos futbolistas ya consolidados en el primer equipo y que están llamados a ser vitales en el futuro inmediato del club. 

En estos momentos el FC Barcelona tiene otro 'marrón' encima de la mesa. Y no menor: Ousmane Dembélé. El francés acaba contrato el próximo 30 de junio, de tal guisa que el 1 de enero de 2022 ya es libre para alcanzar un acuerdo con el club que se le antoje. Hasta la fecha, Dembélé no ha aceptado la oferta del Barça para renovar y extender su contrato. ¿Hay motivos para preocuparse? Hombre, sí. Si Dembélé actúa de la misma forma que el FC Barcelona pidió que actuaran a Eric García, Memphis Depay y Georginio Wijnaldum, muchos motivos. Es decir, el club azulgrana podría probar de su propia medicina ya que les pidió a esos tres futbolistas que no renovaran con sus respectivos equipos (Manchester City, Olympique de Lyon y Liverpool) para poder firmar gratis con el Barça a partir del 30 de junio. La petición llevaba incluido un 'huevo kinder': la prima de fichaje iba directamente al bolsillo de los jugadores. De los tres, solo Wijnaldum se salió de la tangente y se marchó a París.

Esta práctica se está poniendo muy de moda en el fútbol europeo en los últimos tiempos. El FC Barcelona llegó tarde con David Alaba, un viejo sueño de Robert Fernández, a quién el Real Madrid convenció mucho antes y pudo llegar completamente gratis al Santiago Bernabéu. Es en casos como estos donde realmente se puede apreciar la buena mano de un director deportivo o secretario técnico, aunque no hay mayor poder de convencimiento que Don Dinero.

Igualmente estamos asistiendo en los últimos meses a otro espectáculo público, el de Kylian Mbappé. El francés no acaba de renovar por el PSG y estaría en su derecho de comprometerse con otro equipo (todos los caminos parece que conducen a Madrid) dentro de un mes. A pesar del riesgo de perderlo en junio, Mbappé sigue siendo pieza básica en el PSG. También lo será Dembélé en el Barça. Sin embargo, si pasan los meses y Ousmane va dándole largas al Barça, no le critiquemos. Acordémonos de Eric García y Memphis. Repito, recuerden aquello de "probar la propia medicina". 

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