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Dejemos a Guardiola tranquilo en su altar

OPINIÓN

SERIEDAD Y RESPETO. Por favor, por el bien del Barça no caigamos en el error de alimentar guerras internas con declaraciones que generan polémicas negativas. Hay que medir las palabras. No es recomendable hurgar en el pasado, debería estar prohibido; tampoco es necesario hacer comparaciones bajo el prisma del enfrentamiento. Mejor disfrutar del presente y mirar con ilusión al futuro. Guardiola ha sido el mejor entrenador de la historia. Los catorce títulos conquistados le avalan. Pero Pep se fue por voluntad propia y no hace falta remover el agua. Dejémosle tranquilo en su altar, aprendiendo alemán, preparando su inminente vuelta a los entrenamientos. Respetemos su largo silencio de la misma manera que respetamos el trabajo serio y positivo de Tito Vilanova. Todos hubiésemos firmado hace un año un relevo tan natural en el banquillo. Ni Tito se mira en el espejo de Pep, ni a Pep le tiene que obsesionar lo que haga Tito. Decidieron emprender caminos distintos. Cada vez que se hable del Bayern Múnich en los próximos días, no hay que ver detrás la sombra alargada de Pep. Entre otras cosas porque Jupp Heynckes ha dejado claro que el anuncio del fichaje de Pep el 16 de enero lo considera una traición, una puñalada por la espalda que no merecía.

PARADOJAS DE LA VIDA. El día de su toma de posesión, Vilanova, adelantándose a los acontecimientos, dijo que estaba convencido de que perdería todas las comparaciones con Guardiola. Pues bien, la primera la ha ganado. Esta temporada es mejor que la pasada si tenemos en cuenta que el triunfo en la Copa se ha convertido en título de Liga y que en Champions de momento se ha llegado al mismo lugar, a semifinales. Pero Tito no presume de ello ni quiere recordarlo. Va por su camino. Está claro también que a nivel humano son dos personalidades con perfiles muy distintos. Tampoco le importa. El mérito de Tito es que conoce perfectamente sus capacidades y no quiere aparentar lo que no es. Los jugadores agradecen su carácter noble, transparente y solidario. No cometamos ahora el error de ver a un enemigo en el futuro entrenador del Bayern, como mucho puede ser un rival. Guardiola y Tito fueron largos años uña y carne, pero las circunstancias de la vida ha hecho que se hayan distanciado totalmente y naveguen por mares distintos.

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