Antoine Griezmann se vuelve a dejar el pelo largo, dijo

'La decisión' es hoy para el Barça

OPINIÓN

Albert Masnou

No afrontar una entrevista durante más de un año y romper el silencio la noche antes de un partido de Champions quizás no es lo más adecuado, pero uno no  deja de sorprenderse tratándose de Antoine Griezmann. Estuvo la decisión, la manera en la que se fue del Atlético, el confetti, las rajadas de su entorno... un mal regusto que no se ha disipado con el paso de los meses.

Recordó que en su presentación como azulgrana anunció “hablar en el campo” pero al ver que era incapaz de acallar críticas jugando, decidió alzar la voz en el programa de Valdano. Durante la conversación, en la que Antoine mantuvo un perfil bajo, suplicó dejar de estar en el ojo del huracán porque esto “me hace levantar las mañanas preguntándome qué pasa hoy conmigo;al ver que no hay nada, pues ya puedo vivir tranquilo ese día”.

Escuchando el relato de su trayectoria desde la infancia, Griezmann nunca se ha sentido un jugador señalado y ahora se encuentra en el club más popular del mundo pidiendo paciencia y clemencia a aficionados y periodistas para que no sean tan duros con él. El problema, Antoine, es que esto es el Barcelona. Con toda su grandeza mundial y con todas sus miserias terrenales. Si no se le da tiempo a los chicos de la cantera, cómo se va a dar tiempo y cuidar como a un niño a un jugador que llegó como campeón del mundo, por el que se pagó un dineral y que cobra unos 25 millones de euros netos por temporada porque él, y su agente, decían que lo valía. Vino como un crack y no ha sabido hacer frente a lo que supone ser crack en el Camp Nou.

Ahora la decisión ya no es de Griezmann, es de la afición, a la que se le acaba la paciencia, y al club, que debe decidir qué hacer con él en un futuro. 

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