Barça - Elche

El debate no es Messi, sino sus acompañantes

OPINIÓN

Ernest Folch

@ErnestFolch

Messi sentenció al Elche con dos golazos y una asistencia, Messi es ya Pichichi con 18 goles y Messi es el máximo goleador de todas las Ligas europeas en el 2021. Es decir, en medio de una temporada desangelada, con un Barça irregular en medio de una profunda reconstrucción, Messi es el único que mantiene el tipo y el equipo entero, en plena crisis institucional, económica y deportiva. Evidentemente, Messi ya no tiene 25 años, pero sus números siguen siendo espectaculares. A pesar de ello, tras cada derrota importante, como sucedió en la debacle ante el PSG, hay quien intenta resucitar el oportunista (e injusto) debate sobre si el problema es Messi. Casi sonroja tener que decirlo a estas alturas: el debate no es Messi sino sus acompañantes.

La cuestión sigue siendo la misma que cuando Messi reclamaba con razón, hace ya casi dos años, un proyecto más fuerte y competitivo: con qué jugadores se le rodea, a quién se ficha, cuál es el rol de la cantera. Y en este punto los números vuelven a ser diáfanos: el segundo mejor goleador del equipo en LaLiga es Griezmann con solo seis goles, una cifra muy baja que, sumada a la ausencia de Suárez, es sin duda una de las causas de la irregularidad del equipo esta temporada. Dembélé, que al menos desborda y crea peligro, solo ha marcado dos goles en LaLiga y curiosamente el tercer goleador del equipo en esta competición es... ¡Ansu Fati!, con cuatro, a pesar de llevar meses lesionado. Es decir, el peso goleador del equipo, que antes caía sobre dos jugadores, ahora descansa entero sobre la espalda de Messi. Y esto sucede con una de las plantillas todavía más caras del mundo, que ya es insostenible, como argumentan unánimamente todos los candidatos a la presidencia del Barça. Hasta la fecha los veteranos que han acompañado a Messi no han podido cambiar en nada el esquema que ya conocíamos: Messi sigue sacando en soledad las castañas del fuego.

Quizás ha llegado el momento de plantear que el único futuro posible es el de rodear a Messi masivamente de gente joven, profundizar en la apuesta por la cantera que ha iniciado a Koeman, y dejar que los De Jong, Pedri, Riqui, Ilaix, y también Collado (que pide paso a gritos), Konrad o Comas, refunden el Barça alrededor del mejor jugador de la historia. Messi con veteranos o Messi con niños: Koeman bascula ahora mismo entre estos dos polos, pero probablemente será la economía, la decisión final de Messi y el resultado de las elecciones el que puede acabar decantando la balanza. Lo que es seguro es que sin Messi, el Barça es un desierto donde no crece nada. Imaginen que a esta temporada le restamos encima sus 18 goles: el resultado sería directamente una tragedia. Así pues, no equivoquemos más los debates, por favor. No nos preguntemos por Messi, sino con qué le rodeamos estos últimos meses (y ojalá años) de su carrera.

Exhibición defensiva de Pedri

Iniesta auguró ayer “un gran futuro” para Pedri. Palabras mayores, y palabras justas para una de las pocas buenas noticias de este curso. Aparte de sus virtudes ofensivas, Pedri exhibió ante el Elche una espectacular capacidad defensiva recuperando balones, a pesar de su físico aparentemente débil. Pedri desmiente así la recurrente y cansina fantasía por el físico que asoma en ‘Can Barça’ tras cada derrota.

Pjanic, un fichaje contable

Pjanic, un futbolista de prestigio, no vino al Barça por una necesidad deportiva, sino para cuadrar las cuentas en un estrambótico trueque con Arthur. El problema del bosnio es que su principal atractivo para el club, a pesar de sus cualidades, fue esencialmente contable. El resultado es que, como se vio ayer, vaga por el campo sin saber a qué juega el Barça. Un caso para aprender lo que nunca más debe suceder

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