El culebrón Dembélé llega a su fin

El culebrón Dembélé llega a su fin

Lluís Mascaró
Dembélé, con el futuro aún en el aire
Dembélé, con el futuro aún en el aire | sport

Quedan tres días para que Dembélé quede libre. Quedan 72 horas para que el francés acabe su contrato. Y el Barça todavía no sabe si podrá contar con sus servicios la próxima temporada o deberá invertir más de 50 millones de euros en el fichaje de Raphinha. La situación es surrealista. Y cuesta entender cómo, después de doce meses de negociaciones, se ha llegado a este extremo. En el último año ha habido momentos para todo. Momentos en los que la renovación se daba por hecha y momentos en los que la ruptura parecía irreversible.

Hoy, 27 de junio, todas las opciones siguen abiertas. Básicamente porque el Barça quiere que Dembélé siga (sobre todo Xavi) y porque Dembélé quiere seguir en el Barça (más él que su representante). ¿Dónde está entonces el problema para que el acuerdo no haya sido todavía posible? Pues, como siempre sucede en estos casos, en el dinero: la oferta del club blaugrana es inferior, bastante inferior, a las pretensiones del futbolista. En el Barça siguen sospechando que Dembélé ya ha firmado por otro club, mientras que desde el entorno del futbolista niegan, por activa y por pasiva, esta posibilidad.

De hecho, aseguran que tiene cinco propuestas encima de la mesa y que no tomará una decisión hasta que regrese esta semana de sus vacaciones. Además del Barça, el Chelsea, el PSG, el Bayern y el Liverpool quieren fichar (con más o menos interés) a Dembéle. Pero ningún equipo ha conseguido, por el momento, asegurarse su incorporación. En este sentido parece que el Barça se ha cansado de esperar y hoy mismo le planteará un ultimátum: o acepta la oferta de renovación que se le hizo en diciembre o, definitivamente, dará por rota la relación. El club blaugrana no puede dilatar por más tiempo su estrategia de mercado, condicionada completamente por Dembélé. Ha llegado el momento del ‘caixa o faixa’. 

La trayectoria de Dembélé en el Barça siempre ha estado envuelta en polémica. Primero por su elevado coste (135 millones de euros), por sus reiteradas lesiones (solo ha podido jugar 150 partidos en cuatro temporadas) y por su comportamiento poco profesional (mala alimentación, salidas nocturnas, retrasos en los entrenamientos...). Aún así, hay gente que todavía sigue creyendo que Dembélé puede ser un futbolista diferencial. Entre ellos, Xavi. El entrenador del Barça llegó a decir del francés que podía ser el mejor jugador del mundo en su puesto. E insiste en que se quede. El culebrón Dembélé llega a su fin...