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J.Mª Casanovas

J.Mª Casanovas

Colaborador de SPORT

El cruyffismo tiene mucho de religión, de creación de valores, de mística

Joan Laporta acompaña a la mujer de Johan Cruyff, Danny

SPORT.es

Han pasado diez años desde la muerte de Johan Cruyff, tiempo suficiente para valorar su ausencia y reconocer su influencia determinante en la historia del Barça. Talentoso, innovador, revolucionario e inconformista. Así fue el personaje que está en los cielos, el hombre que se recuerda con cariño y afecto. Como jugador fue un genio que rompió las normas establecidas cuando el futbol todavía se jugaba en blanco y negro. Como entrenador fue el precursor que dio estilo, personalidad y categoría al fútbol blaugrana.

Llegó a Barcelona en 1973 como el mejor jugador del mundo tras conquistar con el Ajax dos veces el Balón de Oro. Se convirtió en un ídolo ganando la Liga del 74 sin perder ningún partido después de que el Barça estuviera catorce años sin conseguir el título. Fue el crack del memorable 0-5 del Bernabeu, el triunfo que significó un golpe de estado deportivo al régimen dictatorial de Franco. Y terminó siendo un mito al levantar como entrenador la primera Copa de Europa en Wembley.

Una carrera brillante que ha dejado un legado excepcional. Una historia de amor eterna entre un elegido para la gloria y una entidad que siempre fue 'mes que un club'. El cruyffismo tiene mucho de religión, de creación de valores, de mística. Es una forma de entender el futbol mas allá de la pasión por ganar. “Salid y disfrutad” fue su mítica frase antes de ganar en Londres. Su fórmula de entender el fútbol era un triángulo de intereses. Los futbolistas se divierten, los espectadores disfrutan y el club sale ganando. Tenía el carisma de una estrella de rock y la inteligencia emocional de quien creció de la nada, con una infancia difícil que marco su vida.

Todos estamos en deuda con Johan, su huella es perdurable en nuestros días. No olvidamos su sonrisa, su valentía, su libertad para decir lo que pensaba. Un tipo rebelde que no se dejaba influenciar por nadie. Como jugador fue un crack, como entrenador creó escuela. Su apoyo incondicional a la cantera barcelonista influyó de forma decisiva en la potenciación de La Masia.

Es triste reconocer que Johan se fue demasiado joven, pero su ausencia engrandece su figura. El Barça de Flick tiene mucho del Barça de Cruyff. Bebe de las mismas fuentes. Carácter ganador, fútbol de ataque, rápido, espectacular, al primer toque.

Sentimos gratitud y admiración hacia el hombre que cambio la historia del Barça para siempre. Su visión, sus consejos, sus mensajes no se olvidan. Un día le dijo a Nuñez: “El dinero tiene que estar en el campo, no en el banco”. Su filosofía particular era simple, pero efectiva: “Si tienes el balón, el rival no lo tiene.” Cruyff dixit, personal e intransferible, único e irrepetible. Gracias Johan por tu lección de vida. El barcelonismo no te olvida, siempre estará en deuda contigo.