Cruyff, el culé que nació en Ámsterdam

Cruyff, el culé que nació en Ámsterdam

Bojan Krkic
Johan Cruyff, un ídolo para la afición del FC Barcelona
Johan Cruyff, un ídolo para la afición del FC Barcelona | FCB

Johan Cruyff llegó a una España en blanco y negro: el blanco del Real Madrid y el negro de la dictadura. Su fuerte personalidad y su mentalidad abierta chocaron con el status quo imperante. Recuerdo haber leído que tuvo problemas para inscribir a su hijo con el nombre de Jordi, prohibido entonces, pero se salió con la suya, como siempre. Ese tipo de gestos, más allá de los muchos que dejó como futbolista, empezaron a cambiar la dinámica perdedora del Barça y la forma de pensar de la sociedad catalana. El 0-5 en el Bernabéu en 1974 es uno de los mejores ejemplos, pero también lo es ganar aquella Liga, la primera después de catorce años, número que le acompañó durante toda su vida. Incluso de forma indirecta. Con él como entrenador, el Barça logró en 1992 su primera Copa de Europa, marcando otro holandés, Koeman, el gol de la final. Lo curioso es que la segunda se ganó en 2006. Sí, catorce años después. El entrenador en París era también neerlandés, Frank Rijkaard, con quien tuve el placer de coincidir en el primer equipo del Barça. 

La relación entre Catalunya y Holanda a nivel futbolístico ha vivido momentos muy intensos, pero, sin duda, empezó a ser muy íntima durante las etapas como jugador y entrenador de Cruyff y, por supuesto, la de Rijkaard, que fue quien mejor interpretó el legado de Johan con un fútbol valiente, haciendo suya la adaptación del Fútbol Total a las singularidades del Barça. Cruyff lo cambió todo, pero Frank supo darle continuidad años más tarde. De hecho, la etapa que ahora vivimos con Koeman me recuerda a la de entonces. Veníamos de años muy grises, sobre todo a nivel deportivo, mucho peores de lo que ahora se ha encontrado Ronald. Y, sin embargo, un técnico holandés parece haber dado de nuevo con la tecla para iniciar la reconstrucción. No me sorprende. Coincidí con Rijkaard, pero también con Cruyff en la selección catalana, donde pude comprobar por qué Johan era y es tan especial. Además, jugué en el Ajax, donde me sentí como si aún estuviera en el fútbol base del Barça. Ahora le toca a Koeman agarrar el hilo conductor de la historia contemporánea del club para volver a construir un Barça ganador. No puede ser casualidad que tres holandeses (Van Gaal tenía otra forma de ser) conecten de forma tan rápida y tan efectiva con el Barça y con Catalunya. Si mezclamos el rojo y el amarillo de la ‘senyera’, obtenemos el naranja de la ‘Oranje’. No se me ocurre mejor homenaje para Johan que un amistoso  entre Holanda y Catalunya. Que así sea.

No todos sirven para jugar en el Barça

La relación entre el fútbol holandés y el Barça es muy estrecha. Por el Camp Nou han pasado muchísimos futbolistas neerlandeses. Algunos triunfaron y otros no. Porque aunque la adaptación al juego blaugrana es más sencilla para alguien que ha crecido en la Eredivisie, muchos otros factores influyen. Por ejemplo, no es lo mismo firmar a Wijnaldum hace cinco años que hacerlo ahora, cuando ya ha cumplido los 30 años y supondría un tapón para jugadores como Riqui Puig o Ilaix. Tampoco creo que Depay sea el perfil de jugador que necesita el equipo, porque considero que el delantero centro del Barça debe ser de los mejores del mundo y, aunque Memphis es un muy buen futbolista, considero que no está entre los cinco primeros. El Barça no puede caer en el error que ya se cometió en la etapa de Van Gaal como entrenador, cuando firmó a muchísimos holandeses porque se sentía más cómodo con ellos. Esta relación histórica no debe basarse en la cantidad, sino, sobre todo, en la calidad. 

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