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Coutinho se aleja del Chelsea ¡La FIFA ratifica la prohibición de fichar! (EN)

Coutinho por Iniesta y Dembélé por Neymar

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

No ha sido otro accidente. Dos años seguidos no es mala suerte, sino la confirmación de que la política deportiva, desde el entrenador a la planificación/renovación de la plantilla, se ha hecho mal y ha sido insuficiente para seguir gobernando en la élite europea. Y eso, siendo generosos, pues remontándonos al 7-0 global del Bayern en 2013 han sido más de dos batacazos imperdonables, concretamente cinco sumándoles, que hay que sumarlas, las goleadas encajadas ante el PSG y la Juventus.

Todo lo que no sea hacer un análisis con perspectiva será otro error histórico. Quedarse con Valverde, su falta de carácter o su querencia por el resultadismo, es lo fácil y lo que siempre se ha hecho. ¿Cambio de entrenador y punto? Creo que no basta. Al entrenador hay que cambiarle, vale, pero también dotarle de lo que realmente se necesita para mantener, ahora ya recuperar, el estilo con el que el Barça siempre ha ganado. 

Unas líneas sobre Valverde. Está quemado. Dos Ligas y una Copa, puede que dos, no son suficientes para compensar dos fracasos como los de Roma y Liverpool. La afición siempre receló de él y ahora el divorcio es inevitable. Dos resultados, precisamente resultados, a él que se le acusa de resultadista, le han fulminado. Nadie cree en él, la desconfianza es total. No es el único culpable, ni mucho menos, pero es cierto que es el máximo responsable de que el equipo se le haya caído en los momentos de máxima presión. Los jugadores han fallado, pero él no les ha tenido preparados después de una temporada pensada casi que única y exclusivamente para evitar que se repitiera lo del año pasado en la Champions. 

Dicho esto, no se puede soslayar que la directiva le acabara de renovar. La directiva, se supone que apoyada en la dirección deportiva. Es decir, los que tienen la obligación de tener una mirada más amplia y pensar en el futuro también han caído en el error del resultadismo del día a día. Esto es fútbol profesional y no se puede ir con el lirio en la mano a la hora de tomar decisiones. Lo mismo vale para algunas renovaciones que se han hecho a jugadores cuya edad no invita precisamente a tanta generosidad.

Si Valverde era un fenómeno hace dos meses, ahora no puede ser un inepto total. Si la plantilla era la mejor del mundo, tampoco es aceptable que ahora no dé la talla. Y, sin embargo, en esas estamos. De ahí que sea necesaria una autocrítica sincera por parte de todos los estamentos. El horror de Liverpool no es un hecho aislado, sino la consecuencia de muchos errores. Voy a centrarme en el más llamativo, por lo grave y costoso: los fichajes de Dembélé y Coutinho.

Estoy plenamente convencido de que todo arranca de la mala renovación de la plantilla, que cada año ha sido peor que la anterior. Se fue Alves y ahí seguimos, con Sergi Roberto, que no es lateral y con Semedo, que no se ha hecho con la titularidad, y esto puede ser culpa del entrenador que no se la ha dado, pero que en cualquier caso, está lejos, lejísimos, de lo que era Alves. Por cierto, permítanme un inciso sobre el particular, el carácter y personalidad que aportaba Alves también se fueron con él, y la falta de carácter (¿dónde estaban Piqué y Suárez el martes?) es determinante en debacles como las que lamentamos.

Luego se acabó Xavi, al que entre Iniesta y Messi sustituyeron con éxito una temporada, pero al que no se le encontró recambio de verdad, tal vez porque Thiago fue traspasado graciosamente un mal día. Y luego, el caos. La fuga de Neymar fue un terremoto mal resuelto. Con las prisas llegó Dembélé. Y digo con las prisas porque no se me ocurre otra razón por la que se escaparan detalles de su personalidad que debieron tenerse en cuenta. No en vano, entre dos o tres, que sepamos, episodios disciplinarios y siete lesiones musculares, no ha aportado nada.

Y luego, el no va más. Coutinho por Iniesta. Confieso que yo también me hubiera equivocado, pero yo soy un humilde observador de la realidad. Los que se supone que entienden de esto no pueden tirar 160 millones a la basura en la decisión estratégica más importante que debían tomar. 160 más 140/150 de Dembélé, para ser más exactos. 300 millones quemados, ¡dramático! Y así, con cada más carencias cada temporada porque otros jugadores claves también van cumpliendo años, hemos llegado hasta aquí.

En la Liga basta con Messi y diez más porque solo hay dos rivales y en 38 partidos van diluyéndose, pero en Europa, en eliminatorias a vida o muerte, Messi no puede vestir a un equipo desnudo... desnudado por la mala gestión. ¡Ah! Y otro día hablaremos de la cantera.

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