Coutinho, historia de un triste fracaso

Coutinho, historia de un triste fracaso

Lluís Mascaró
Philippe Coutinho celebra el gol que le marcó al Valencia a mediados de octubre
Philippe Coutinho celebra el gol que le marcó al Valencia a mediados de octubre | EFE

Con Coutinho empezó todo. Todo lo malo. El brasileño fue la máxima representación del despilfarro económico protagonizado por Bartomeu y la falta de criterio deportivo de sus asesores. El fichaje más caro de la historia del Barça (120 millones de euros fijos más 40 de variables) ha sido también el menos rentable. Y ahora se va otra vez cedido (en esta ocasión al Aston Villa) hasta final de temporada con la esperanza de que en verano se haga efectiva la opción de compra no obligatoria. Hablar de Coutinho es hablar de FRACASO. Así en mayúsculas. El rendimiento del futbolista siempre ha estado muy por debajo del precio pagado al Liverpool y de las expectativas generadas con su incorporación. Hubo algún iluminado que llegó a considerarle el ‘nuevo Iniesta’, en lo que ha sido la comparación más odiosa y desafortunada de todos los tiempos.

Cuatro años y un día después de su fichaje (llegó el 6 de enero de 2018), Coutinho regresa a la Premier. Y lo hace para jugar en un equipo modesto que asume una parte de su salario. El objetivo del Barça era desprenderse sí o sí del brasileño para poder dar entrada a Ferran Torres. Había que colocar a Coutinho como fuera y donde fuera. Y se ha conseguido, al menos, para los próximos seis meses. A la espera de que el club de Birmingham pague algo por su traspaso. Lo que sea. Porque el valor del brasileño ha caído tanto (no llega a los 20 millones) que cualquier cantidad será aceptable si se consigue así no tener que abonarle su último año de contrato (acaba en junio de 2023).

La historia de Coutinho es la historia de un desastre anunciado. Ya puede decirse que es el peor fichaje de la historia del Barça. Y eso es mucho decir en un club que ha cometido grandes pifias. Pero el brasileño supera cualquier despropósito. Nunca se adaptó. Ni al equipo ni al estilo de juego. Ningún entrenador supo encontrarle sitio en el campo. Y ni siquiera en el Bayern (donde estuvo cedido la temporada 2019-20) consiguió ofrecer un alto rendimiento. Su débil personalidad tampoco le ha ayudado: el Camp Nou siempre le ha venido grande, incluso antes de escuchar los primeros pitos. Jamás se ha visto en el Barça aquel futbolista determinante del Liverpool. Solo 106 partidos como blaugrana y 25 goles. Pero más allá de las estadísticas están las sensaciones. Y ahí Coutinho tiene todas las de perder. Ha sido un jugador tan desconcertante como desesperante. Ahora, solo queda esperar que ‘resucite’ en el Aston Villa. Por su bien. Y, sobre todo, por el bien del Barça…