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Sandro Rosell llega a Barcelona y es recibido en la Estación de tren de Sants por amigos y familiares y otras personas que le transmitieron mensajes de ánimo.

Confirmado: Sandro Rosell estuvo en prisión por ser presidente del Barça

OPINIÓN

Ernest Folch

@ErnestFolch

La absolución de Sandro Rosell es a la vez una gran noticia y un escándalo mayúsculo de consecuencias incalculables. Es una gran noticia para Rosell y su familia, que han sufrido un terrible calvario durante más de dos años infernales en los que se les ha privado de una vida normal y decente como merece cualquier ciudadano inocente. Pero es a la vez una noticia terrible porque la justicia no ha tenido más remedio que concluir y reconocer que sus dos años de prisión preventiva, uno de los récords de la democracia en España, han sido inútiles, injustificables y totalmente arbitrarios.

La absolución de Sandro Rosell es un golpe brutal al sistema judicial del Estado, que ha quedado desnudo y ridiculizado, y que ahora deberá explicar muy bien cómo ha sido capaz de semejante salvajada sin tener las mínimas pruebas para llevarla a cabo. En un estado de derecho normal, hoy habría dimisiones y/o destituciones, y se empezaría una investigación por prevaricación y corrupción. Es de esperar que en las próximas horas los abogados de Sandro Rosell anuncien una querella contra el propio estado y consigan la restitución completa que se merece.

Lo que ya queda claro y ya nadie puede disimular es que Rosell fue perseguido, detenido y encarcelado solamente por haber sido presidente del Barça. Dentro del escándalo, la única buena noticia es que el estado ha preferido dejarse en ridículo a si mismo a perpetuar más tiempo una injusticia insoportable. 

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