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Mirotic acabó siendo el máximo anotador azulgrana

Con un cuarto fue suficiente

OPINIÓN

Nacho Solozabal

Reacciòn en el momento justo. Un final inesperado. Durante gran parte del encuentro la sensación fue que el PAO lo estaba dominando con soltura. Con un básquet más físico e intenso, sin importarles las faltes, sacaban de la pista a los blaugranas y no les permitían hacer su juego. Los griegos dominaban en casi todas las posiciones, y la energía que transmitían no era igualada por los de Pesic.

Mejor defensa, más tapones, transiciones y triples y, de la mano de Calathes, mostraron un control claro del marcador. Pero todo cambió tras el descanso. Aún hubo unos minutos de ciertas dudas, pero que dieron paso al despertar de un Abrines que lideró la reacción de sus compañeros. Lo que hasta el momento eran errores, bastante anarquía y pesimismo, se transformó en alegría, descaro y acierto. El último y definitivo cuarto fue para enmarcar. Diferentes jugadores del Barça -Delaney, Higgins, Mirotic y sin duda Abrines-, se apuntaron a la fiesta dejando sin respuesta a su rival.

Un barça ofensivo. No hay duda de que es un  equipo moldeado para anotar muchos puntos. Es como se siente más cómodo. Ante el PAO no fue una excepción. Mientras que en los primeros veinte minutos el Barça sólo pudo anotar 38 puntos y perdía, después del descanso el equipo se desmelenó y sumó 54. Un cambio de chip sorprendente, favorecido sin duda por las individualidades, y enormemente meritorio por producirse en una pista difícil y en un momento en donde no estaban jugando bien.

Una reacción necesaria tras el fiasco de la copa, que permite al grupo rehacerse anímicamente y mantener una posición privilegiada en la clasificación. Pesic apostó por jugar durante muchos minutos con tres pequeños, y le salió bien. No fue el día de Claver, y Hanga se desgastó en defensa. Pero la pareja Abrines-Higgins y el comodín Delaney fueron una pesadilla para la defensa griega en el momento clave.

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