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Cinco Tours en el Camp Nou

OPINIÓN

Javier Giraldo

@javiergiraldo

“Miguel, eres una máquina”, le dijo Josep Lluís Núñez mientras le pellizcaba cariñosamente la mejilla. “Más bien lo era, presidente, ahora estoy para quedarme en la piscina”, le respondió Miguel Indurain. El Barça había invitado al ciclista, recién retirado, al palco del Camp Nou, para rendirle un sencillo homenaje e invitarle a ver el partido ante el Rayo Vallecano, que acabaría en goleada (6-0).

Núñez le impuso la insignia de oro y brillantes del club y Miguel le regaló un maillot amarillo dedicado (‘Al FC Barcelona, en recuerdo de mis triunfos en el Tour’) que pasó a formar parte del museo del club. Antes del partido, bajó al césped. Se llevó el aplauso de los futbolistas y la ovación de la grada del Camp Nou. Hacía solo tres semanas que había anunciado su retirada en un hotel de Pamplona, tras perder el Tour de 1996 ante Bjarne Riis. Fue ‘el julio en que se fundió Indurain y maldijimos al danés y a las rampas de Hautacam’, como cantaba Manel en su canción ‘Boomerang’. 

Durante cinco años, entre 1991 y 1995, Indurain fue el rey indiscutible del Tour de Francia, la madre de todas las carreras ciclistas, que hoy inicia su edición más atípica en Niza, tras ser aplazada por el coronavirus. Han pasado 25 años del último triunfo en París del ciclista navarro, que sigue siendo el único de la historia en ganar cinco Tours consecutivos porque Lance Armstrong se cayó del palmarés sin contemplaciones. Prudente como de costumbre, Indurain salió del Camp Nou satisfecho con la goleada del Barça. “No sé si han jugado bien o mal, porque no tengo conocimientos, pero ha sido un partido divertido”.

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