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El Caso Negreira, el de verdad, no está en el juzgado

Gil Manzano discute con Raphinha durante un partido de LaLiga EA Sports

Gil Manzano discute con Raphinha durante un partido de LaLiga EA Sports / EFE

Si el Barça acaba palmando esta liga, no será por los árbitros. Cuando en dos meses y medio ganas un partido de ocho, pierdes 18 puntos y firmas la peor racha de tus últimos 50 años, no hay espacio para la excusa. No lo hubo el año pasado, cuando el equipo de Xavi, a estas alturas, tenía más puntos que el de Hansi Flick. Desde luego, los recitales ante el Madrid, el buen desempeño en la Champions, la buena posición en la Copa y, en general, un fútbol ilusionante por momentos; sostienen un proyecto lleno de jugadores jóvenes cuyo techo de crecimiento, ahora mismo, ni se divisa.

Pero no debemos mirar hacia otro lado. En la Liga, los números son inadmisibles y casi se puede asegurar que el hundimiento del Barça ha rescatado a Ancelotti, un técnico zarandeado por Flick en el cuerpo a cuerpo e indultado luego por los incomprensibles errores del aspirante. De igual manera, añado: todo eso puede - debe - ser compatible con la denuncia del escándalo, sin que sea visto por nadie como una patraña. Un año atrás, precisamente en Getafe, Xavi lo denunció, pero se lo afearon. Tenía razón.

Últimos 20 días en el fútbol español, a seguir. Mala redacción de un acta que permite a Vinicius estar en Arabia, Gil Manzano perdona la expulsión a Camavinga y Vini en la final, el VAR hunde al Celta en el Bernabéu, no le pitan a Koundé el penalty que sí le pitaron a Rudiger, la mujer de Megía Dávila, empleado blanco, informadora arbitral del Getafe-Barça, y Hernández Hernández y Munuera, por sus simpatías azulgrana, acongojados por los videos de Florentino. Hay un caso Negreira, judicializado desde marzo de 2023. Y hay otro. Tal vez, el de verdad. “Robar” con guante blanco. “Robar” deportivamente desde 1902.