Opinión
Casadó-De Jong sin Pedri

El entrenador del Barça habló sobre Joan García, Olmo, Lewandowski, Pedri y Cubarsí / Perform
Cuando un equipo perfila sus once titulares, que entran en una dinámica positiva de resultados, se ganan la total confianza del entrenador. Para los otros integrantes de la plantilla es difícil de ganar el sitio al propio compañero, incluso disponer de suficientes minutos para demostrar su capacidad de rendimiento y ser titular.
Aparte de los titulares, los entrenadores tienen tres o cuatro jugadores que para ellos son revulsivos o, en caso de lesiones o tarjetas de titulares, opciones para cubrir las bajas. Y cuando te ponen esta etiqueta, cuando sabes que dependes de estas circunstancias, no es fácil demostrar tu máximo nivel porque juegas con presión añadida.
Todavía es más incómodo estar en el tercer grupo. Es decir, no ser titular y no estar entre los tres o cuatro jugadores que tienen minutos cada partido.
En muchas ocasiones, en caso de la derrota, mal partido, culpamos al jugador que juega muy pocos minutos, porque al entrar desde el banquillo no ha aportado nada importante. Entonces surge la típica frase: “no ha aprovechado la oportunidad”, y esto es muy injusto. Debemos pensar que su situación le genera inseguridad, sabe que no tiene suficiente confianza del entrenador y cuando dispone de minutos para jugar, sale con cierta ansiedad, nerviosismo y no está relajado para poder demostrar el fútbol que tiene. Normalmente son estos jugadores los que, al final de temporada, están en la lista de transferibles por no cumplir con las expectativas del club.
Esto ha pasado, está pasando y pasará siempre. No es del todo justo, pero es la dinámica del fútbol.
Todo depende del míster y la cuestión es que cada jugador sea consciente de la situación en la que está, que día a día trabaje con la máxima profesionalidad, respete al grupo-compañeros, aporte buen rollo en el equipo, actitud positiva, sin rebotarse porque le perjudica a uno mismo, en los minutos que juegue ser positivo, dar el máximo e intentar revertir la situación. Mi consejo es no poner ‘mala cara al míster’, no dejar la impresión de estar enfadado, hablar con el entrenador preguntándole qué espera de él, qué piensa que debe mejorar para convencerle y si hay algo que no le gusta de él, que se lo diga. Es el camino adecuado, es hacer bien las cosas, es ser buen profesional.
Sobre todo, en caso de la baja de algún crack del equipo, de media-larga ausencia, si estamos acostumbrados a un gran rendimiento en una posición del titular indiscutible, el que entra en su posición, por la inercia, esperamos y exigimos la misma aportación.
Últimamente los equipos se encuentran muy a menudo en esta situación, porque hay demasiadas lesiones y, sobre todo, están afectados en este aspecto los equipos grandes, porque sus jugadores juegan muchos partidos durante el año: Liga, Copa, Europa y selecciones.
Pedri y la factura de las lesiones
En caso del Barça, hemos visto que con las lesiones de Raphinha, Dani Olmo, Lamine Yamal, Lewandowski y la última de Pedri, el equipo se ha resentido en su rendimiento.
Como el medio campo del Barça tiene un papel fundamental en el desarrollo del juego que quiere Hansi Flick, tanto en construcción como en las transiciones defensivas, incidiendo en la recuperación del balón con fuerte presión y rápida circulación en ataque, la baja de Pedri es tácticamente muy importante, porque la capacidad de superar las líneas conduciendo y a través del pase en profundidad, rompiendo la primera presión, hace que el canario en estos momentos sea el mejor del fútbol europeo y posiblemente mundial.
Juntamente formando pareja de pivotes con De Jong, ambos han demostrado equilibrio en posesión, organización, rol ofensivo-defensivo, buena coordinación de movimientos en la medular, sin pisar territorio de cada uno: más ofensivo Pedri y De Jong posicionalmente más presente en la zona de delante de defensa y con menos incorporaciones en ataque. Con la lesión de Pedri, De Jong ha asumido su rol y Marc Casadó, el del propio De Jong.
El equipo está notando y echando de menos a Pedri, sobre todo en la circulación del balón. De Jong y Casadó están jugando bien. Sí, están cumpliendo, pero la velocidad de balón, las llegadas desde la segunda línea, el desequilibrio en el centro del campo, la intensidad en las transiciones y la velocidad en orientación del juego han disminuido.
Casadó está cumpliendo con las exigencias de un pivote. La mejor posición de De Jong es ser pivote defensivo, y es uno de los mejores del mundo, pero jugando como pivote ofensivo —haciendo en estos momentos el rol de Pedri— para él no es lo mismo en su rendimiento. De Jong aporta más como pivote defensivo. Tiene un talento inmenso, pero Pedri aporta más como pivote ofensivo, porque es más rápido con el balón conduciendo, creando entre líneas, más hábil en girar, orientar, más agresivo en las incorporaciones, pisa más área contraria en zona de finalización y le gusta asociarse rápido en los últimos metros para finalizar de cara a la portería. Para romper la línea de presión, con o sin balón, Pedri es el más capacitado. Ahí es capaz de eliminar al contrario con un control orientado, su pase en profundidad de media distancia es más preciso.
El protagonismo de De Jong
A De Jong le gusta más retener el balón, con algún toque de más, aunque tiene una visión de juego excelente. Cuando juega más ofensivo, la dirección es más lateral que vertical porque está acostumbrado a jugar de pivote organizador desde atrás, donde empieza la construcción y la creación de juego. Su intensidad en los movimientos es ideal en la posición de pivote defensivo, no ofensivo, porque es necesario ser más directo, rápido y agresivo. Eso sí, tiene más presencia física que Pedri, cubre más campo y es más fuerte-potente en el contacto.
Por esto, a De Jong jugando con Casadó, le vemos en muchas ocasiones regresar a su posición por costumbre y Casadó acaba actuando más ofensivo, aunque no es su mejor virtud, pero se adapta a la movilidad de Frenkie. Se nota su respeto hacia De Jong y le deja todo el protagonismo en la construcción. En fase de contención, Marc es un gran recuperador y su generosidad en el sacrificio para el equipo es admirable. Le gusta jugar en corto con pocos toques, ofreciéndose continuamente para ayudar y ser la solución en el juego asociativo.
Resumiendo, la pareja Pedri-De Jong es la ideal en el sistema de Hansi Flick en construcción, transiciones, reparto de tareas, espacios, equilibrio en movilidad y aportación futbolística, como también de personalidad del equipo.
No nos olvidamos de Marc Bernal, que después de su larga recuperación ya está entrenando a tope, ha jugado algunos minutos y va cogiendo, recuperando su nivel y ritmo de juego. Es un pivote con una gran proyección.
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