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Ser candidato antes de presidir, lección de 2021

Acto de presentación de 'Nosaltres' la candidatura liderada por Víctor Font

Acto de presentación de 'Nosaltres' la candidatura liderada por Víctor Font / Valentí Enrich / SPO

Víctor Font abrió el lunes el telón. “No era una candidatura”, dijo. Pero lo pareció. Y lo es. Cinco años después de perder las elecciones, dirigirá otra alternativa, que él cataloga de transversal, para atacar el poder del club. 17 mil votos recogió en 2021, cifra que deberá aumentar si pretende tener opciones. En el fragor de su aparición en el ‘Onze’ de 3Cat, a Font se le escapó que intentará cerrar el fichaje de grandes nombres para el proyecto de Hansi Flick. “Nuestra alternativa hará una propuesta futbolística de ensueño”, sentenció. Le preguntaron por Haaland y Julián Alvarez. No desmintió la llegada de ninguno de los dos.

Se me ocurre una primera conclusión: Font, que tiene condiciones para ser un buen presidente, ha aprendido que una cosa es presidir y otra ser candidato, dos oficios que nada tienen que ver y que deben jugarse cuando toca. Por eso, quizás en contra de lo que le dicta el corazón, el empresario de Granollers tejerá esta vez una campaña de nombres. Llamadle ‘efecto Figo’ o ‘efecto Beckham’, pero por ahí van los tiros. Eso no garantiza un vuelco, pero agita la partida.

Al otro lado del tablero, Joan Laporta. De profesión, candidato. Con agujeros negros, pero con un carisma incomparable, una nivel comunicativo aplastante y una naturalidad innata en el dominio del escenario. Virtudes que vienen de serie, que solapan carencias gordas y a las que Laporta adjuntará el Nou Camp Nou y el Barça de Flick. Cartas sólidas, difíciles de batir pero no definitivas. No en el fútbol. Aunque lo niegue, el presidente anda en campaña desde la asamblea, cuando tildó a sus enemigos de “mestretites i setciències”. El baile será duro, de buenos y malos barcelonistas - mal que nos pese - y en la que el favorito, Laporta, quizá deba remar algo más de lo previsto. Pero mientras el Madrid debate sobre la venta de un 10 por ciento, los culés se preparan para acudir, de nuevo, a las urnas. Ese es el tesoro diferencial del Barça. Lo único que no se puede perder.