Una imagen del Camp Nou

La caída de público del Camp Nou, un problema de difícil solución

OPINIÓN

J.Mª Casanovas

El Barça tiene un problema complicado que no tiene fácil solución. La afluencia de espectadores al Camp Nou ha comenzado un declive progresivo que es el síntoma de los tiempos que vienen. En concepto de espectáculo, la televisión gana al fútbol. Crecen los abonados de Movistar que ven los partidos desde el sofá y se reducen los aficionados que van a los estadios. Por otro lado, la dimensión local queda eclipsada por el factor global, aumenta el número de fans culés a través de internet en las redes sociales. El club ha entrado en una dinámica donde el factor presencial cotiza a la baja mientras que la venta de los derechos de televisión y streaming sigue al alza. El tema merece una reflexión ya que se está produciendo un cambio de hábitos histórico entre los seguidores del Barça.

Hay dos datos que disparan las alarmas y un tercero que provoca polémica y controversia. La pasada temporada el Camp Nou registró una afluencia de 261.000 espectadores menos, es decir, una caída del 11% que se puede justificar por el atentado de las Ramblas que significó menos turismo y por la coyuntura política catalana. El segundo punto es más reciente, hace referencia a la pobre entrada del primer partido de Liga, 50.000 aficionados frente al Alavés. El ‘atractivo Messi’ parece que ya no es suficiente mientras que el turismo tampoco vive su mejor momento. Por si fuera poco, la modificación de las reglas del ‘Seient Lliure’ perjudican seriamente los intereses económicos de los socios y pueden tener un efecto negativo.

El ‘Seient Lliure’ en su día fue un buen invento, prueba de ello es que en cada partido se liberaban un promedio de 25.000 asientos, un dato positivo que encubre otro negativo: la media de socios abonados que acudieron al Camp Nou la pasada temporada fue solo de 40.000 sobre un total de 85.000. La idea inicial del ‘Seient Lliure’ era llenar el Camp Nou, aunque fuera con turistas, no hacer negocio a costa de los socios. La nueva norma es tan desproporcionada en cuanto a lo que se queda el club y lo que llega al socio que puede provocar rechazo. El socio puede volver al viejo sistema de ceder el carnet cuando decida no ir a un partido, o lo que es peor, dejar la localidad vacía.

El ‘Seient Lliure’ era una forma encubierta de que no se notara la ausencia de los socios en el estadio, pero la menor presencia de turistas es un síntoma preocupante que provoca más cemento en las gradas. Si el Barça pensaba que la nueva fórmula del ‘Seient Lliure’ podía significar un aliciente para que los socios vuelvan asiduamente al Camp Nou, se equivoca. La media de edad de los socios es elevada y los jóvenes parecen pasar del fútbol en directo, con los goles por internet tienen suficiente.

Últimas consideraciones a la vista de los vientos que soplan. ¿Por qué se quiere ampliar el número de asientos del Camp Nou si cada temporada baja el número de espectadores? ¿Cómo va a repercutir en la afluencia al estadio las obras de rehabilitación que está previsto que duren tres años? Respetemos a los socios como valor emocional del club. No matemos la gallina de los huevos de oro.

 

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