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J.Mª Casanovas

J.Mª Casanovas

Colaborador de SPORT

Una buena y una mala noticia: del bochorno de Cornellà al éxito del Camp Nou

Joan Garcia: "Estamos totalmente en contra de cualquier mensaje discriminatorio"

Joan Garcia: "Estamos totalmente en contra de cualquier mensaje discriminatorio" / Sport

En solo dos días hemos vivido esta semana la cara y la cruz del deporte. Lo censurable y lo elogiable. Los protagonistas en esta ocasión no fueron los jugadores ni el resultado. Los protagonistas fueron los espectadores, para lo malo y para lo bueno. Dos comportamientos absolutamente dispares que reflejan lo peor y lo mejor de la condición humana. La eterna dualidad entre la ética y la conciencia.

El pasado martes el partido de la Roja en Cornellà fue un escándalo, un bochorno, una mancha que costará borrar. El marcador quedó eclipsado por los acontecimientos extradeportivos. El fútbol pasó a segundo plano ante los cánticos racistas que vomitaba la grada, un triste espectáculo al que en directo no se dio la importancia que tenía. Sentimos vergüenza ajena y la condena posterior ha sido unánime. La dimensión de la noticia ha dado la vuelta al mundo, merece una sanción.

El protocolo de la FIFA ante estos casos es muy claro: suspensión temporal o definitiva del partido cuando surjan casos de este tipo. El árbitro extranjero tenía la excusa de que no entendía los cánticos, pero los jugadores españoles debieron denunciarlo. También las autoridades desde el palco pudieron hacer mucho más que un aviso por megafonía que de poco sirvió. El único que ha estado a la altura con un valiente y duro comunicado ha sido Lamine Yamal calificando de ignorantes y racistas a los autores de los cánticos islamófobos.

Solo cuarenta y ocho horas después de unas imágenes que dañan la imagen del fútbol español, a muy pocos kilómetros, el nuevo Camp Nou vivía un espectáculo brillante con el partido de Champions que enfrentaba al Barça con el Madrid. La noticia no fue la goleada gracias a la enorme superioridad culé, la buena noticia estuvo en las gradas donde más de 60.000 aficionados celebraron la fiesta con alegría y pasión.

El contraste es espectacular. Del bochorno de Cornellà pasamos a la fiesta del fútbol femenino con el taquillaje agotado. Un jueves santo, con media ciudad de vacaciones, ver el Camp Nou lleno de familias dominando el público juvenil fue reconfortante. Hay que felicitar al Barça por haber creído y apostado por el fútbol femenino, creando un modelo de éxito mundial que es un ejemplo a seguir por los rivales. Y no solo eso, sino que es la única sección del club que es autosuficiente, que genera beneficios. Mientras tanto, el Madrid lleva tantos años de retraso que su equipo está condenado al papel de comparsa.

El estreno femenino del Campo Nou fue apoteósico: 60.000 espectadores, 6-0 en el marcador y 500 partidos de Alexia Putellas. El fútbol femenino blaugrana es una fórmula de éxito, un orgullo para el club, un privilegio para los socios.