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Riqui Puig es uno de los canteranos que el FC Barcelona ha presentado en Huesca

Buen debut de Riqui Puig y entierro de Boateng

OPINIÓN

J.Mª Casanovas

El Barça no jugó ayer en Huesca. Solo cumplió el trámite que le obligaba a enfrentarse con el colista. Era cuestión de cubrir el expediente. El colista contra el líder fue un encuentro totalmente descafeinado. Insípido, aburrido y decepcionante. Un espectáculo indigno de la mejor Liga del mundo. Valverde hizo lo que tenía que hacer.

Presentar un equipo lleno de reservas donde solo desentonaba Ter Stegen por su condición de titular. Vimos el Barça del banquillo y la frustración fue que muy pocos aprovecharon la oportunidad de reivindicarse. De los jóvenes, solo Riqui Puig Todibo apuntaron maneras para merecer confianza en el futuro. Los fichajes mas recientes volvieron a estar bajo mínimos, en especial Boateng Murillo que firmaron su finiquito con fecha de 30 de julio.

Atención al shock que significa pasar de la cuna del fútbol a un campo de bolsillo. En cuatro días el Barça ha pasado de jugar en Old Trafford, un estadio mítico inglés, a un campo de segunda aunque su equipo juegue por una temporada en Primera, El Alcoraz. El cambio es brutal. Tan grande como conducir un Ferrari y pasar a un utilitario. El miércoles jugaron la Champions en un estadio abarrotado por 75.000 espectadores que no dejaron en ningún momento de cantar y animar a su equipo.

Ayer deambularon por un campo en el que solo caben 7.638 aficionados. Con estas cifras se entiende bastante mejor lo que pasó. El Huesca fue a por todas y el Barça jugó condicionado por la vuelta del martes contra el United. Messi, desde el sofá de su casa, seguro que no reconoció al equipo de vestía de rosa. Fue el Barça light, un once inédito que se estrenaba con mucha juventud pero sin tener la lección aprendida.

Por todo ello hay que dar el empate por bueno y pasar página rápido. Bastante similar a lo que le pasó ayer al Manchester, tenían la cabeza puesta en Barcelona y sufrieron mas de la cuenta para ganar en casa al West Ham de penalti. A estas alturas de la temporada, la Champions se come a la Liga por emoción y trascendencia. Del partido de ayer en Huesca merece destacarse a Riqui Puig que mostró maneras de buen futbolista cumpliendo uno de los sueños de su vida, debutar con el Barça en Primera.

Con solo 19 años dejó claro que tiene clase, estilo y ambición. No solo no desentonó, sino que aportó detalles técnicos que nos hacen pensar que si sigue un plan de formación física adecuado puede cuajar en un gran futbolista. Le falta cuerpo y experiencia, pero esto se gana con los años. Si no se tuerce, está en el camino de ser un digno sucesor de Guardiola Xavi, siempre y cuando tenga paciencia y trabaje duro progresar adecuadamente. Entrenando cada día con Messi y compañía, tiene mucho mas que aprender que jugando cedido en otro equipo. Valverde confía en él y sabe que tiene un diamante por pulir.

Si Riqui Puig fue la cara del partido, la cruz fue Boateng. Un fichaje de invierno incomprensible ya que ha venido a Barcelona para disfrutar seis meses de vacaciones pagadas. Ayer volvió a demostrar que esta fuera de forma, no aporta nada y ha hecho un flaco favor a los técnicos que recomendaron su fichaje. Un jugador de paso que no tiene nivel ni categoría para continuar en el Barça.

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