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Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

Bernardo Silva no es un capricho

Bernardo Silva reúne todo aquello que le convierte en un fichaje perfecto para el Barça

Bernardo Silva, ex futbolista del Manchester City

Bernardo Silva, ex futbolista del Manchester City / ASH ALLEN / EFE

No es un debate gratuito porque, de hecho, también ha existido en el Barça a nivel interno. Así debe ser cuando las circunstancias ofrecen una oportunidad de mercado como la de Bernardo Silva, cuya incorporación debe ser discutida entre todos los que forman la Comisión Deportiva más allá de que, a la hora de la verdad, quienes acaban asumiendo la responsabilidad del éxito o del fracaso (la del futbolista se mide usando otros parámetros) son el director deportivo, Deco, y el entrenador, Hansi Flick, que es quien debe obtener la mejor versión de los futbolistas a los da su aprobación, que cada año que pasa gana más peso.

Bernardo Silva se tomará su tiempo

Bernardo Silva, pretendido por el FC Barcelona / GARY OAKLEY / EFE

Las divergencias y las diferencias de opinión, que existen y son tan recomendables como necesarias, acaban fortaleciendo cada decisión definitiva, como ha pasado en el caso de Bernardo Silva. El internacional portugués no estaba en la lista de peticiones del técnico alemán, cuyas prioridades, como se ha comprobado de forma empírica, iban en otra dirección. La llegada de Anthony Gordon, cuando el entorno mediático dirigía toda la mirada hacia el ‘9’, permite calibrar con precisión la ascendencia de Flick a nivel interno. Nadie mejor que él conoce exactamente qué le falta a la plantilla para dar el salto definitivo para mirar cara a cara a la Champions. Se ha ganado el derecho a decidir gracias al trabajo realizado durante las dos últimas temporadas, pero también por su capacidad para huir del dogma y el autoritarismo. Hansi escucha, reflexiona y decide, tres acciones con las que entendió que oportunidades de mercado como la de Bernardo Silva no se presentan cada verano. Ahí es cuando el trabajo de Deco también se hace visible a nivel interno.

El portugués no es ningún capricho, sino una vía directa y asumible de subir el nivel de la plantilla. Si nadie habría sido tan obtuso de rechazar su incorporación hace un par de veranos, tampoco tocaría hacerlo ahora, cuando llegaría sin mediar traspaso, con un contrato de, en principio, dos temporadas, con la voluntad inequívoca y el deseo intenso del jugador de vestirse de blaugrana y tras haber perfeccionado su credo futbolístico de la mano de Pep Guardiola. El barcelonismo, tan dado a buscar problemas donde no los hay, sufre por los minutos que puedan perder jugadores de la casa, un temor infundado porque Bernardo Silva es capaz de jugar en todas las posiciones del centro del campo para arriba a un nivel que no suele bajar del notable. No llega para quitar protagonismo a nadie, sino para colocar el proyecto en un nivel superior, ampliando la corta nómina de jugadores. Flick necesita, tras recitar el once, mirar al banquillo y respirar satisfecho.