Opinión
Bernabéu vs. Camp Nou: los estadios no existen sin fútbol
El nuevo feudo azulgrana se ha estrenado con un entrenamiento para sus aficionados, mientras el Bernabéu se prepara para el primer partido de la NFL

Objetos de los Miami Dolphins que se muestran en el Tour Bernabéu estos días, previos al encuentro pionero de la NFL. / REAL MADRID
Lucir y defender el estadio de un club se ha convertido en una cuestión capital. Aunque por motivos bien diferentes. Entidades como el Real Madrid y el Barça se han involucrado en ententes millonarias para remodelar, en un caso, y construir, en el otro, escenarios que dinamicen sus balances económicos. Estas instalaciones eran, hasta no hace tanto, lugares en los que se jugaba al fútbol y se desarrollaban rituales de domingo familiares que duraban toda vida. De eso ya no queda casi nada.
La NFL, un gran ejemplo de explotación
Aunque el primer acto en la puesta de largo del conjunto azulgrana fue un entrenamiento. Uno de esos eventos extraños que ya nunca se pueden ver, salvo en una versión corta y codificada en las previas. Las puertas se abrieron para que los seguidores pudiesen respirar por primera vez la atmósfera del nuevo lar barcelonista. Incluso en un acto de conciliación con el fútbol de toda la vida se colaron satélites como 'tiktokers' o 'influencers' que han desplazado, junto a turistas y otros actores, al aficionado tradicional.
Presume el Real Madrid de un techo retráctil que ha terminado con la lluvia en un deporte que se jugaba a cielo abierto. Una estructura magnánima que se abre en los tours contra los escépticos y sirve para crear una atmósfera más cerrada en los días de partido. Algo que se lograría también con un acceso más igualitario a las entradas que no convirtiera cada día en una masa flotante de hinchas que estrenan camiseta recién comprada en las lucrativas tiendas del estadio, que amplían su horario estos días.
¿Es posible un estadio sin fútbol o con la mínima esencia del mismo? Formalmente, sí. En los últimos meses se han celebrado eventos corporativos en el feudo blanco. La culminación de la nueva vía de explotación, reconocida como una mina de oro en las cuentas que se aprobarán, es el partido de la NFL. La sublimación del negocio deportivo, pero que siempre ha tenido claro su consumidor. De ahí la importancia del 'Draft' o del 'NFL Pass' que permite suscribirse a los contenidos de un equipo generando un sistema de fidelidad.
Los clubes de fútbol aun no son franquicias
Ahora bien, al fútbol le queda un resquicio de meritocracia y talento individual en medio de los impactos de marca. Por eso, un estadio nunca debe excluir al deporte por el que existe. Eso pasa necesariamente por acercar a los seguidores, fijos u ocasionales, a lo que sucede en el campo. Tanto física como mentalmente. Cada jornada europea se viralizan las imágenes de 'tifos' y recibimientos de cualquier parte menos LaLiga, los mismos que aquí serían objeto de persecución inmediata.
En los campos hay espacio para los videomarcadores 360, los palcos VIP o los hipogeos. Pero, al lado de las innovaciones, siempre es necesario dejar un hueco para el aliento del incondicional. Dos realidades que pivotan en el Metropolitano o en San Mamés, dos ejemplos de cómo construir o remodelar estadios conservando el fútbol dentro. Porque sin él, los clubes -empresas en la práctica- serán meras franquicias con un techo de gasto menos retráctil de lo que desearían.
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