Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

Bayern y PSG elevan el fútbol a otra dimensión

Luis Diaz, en el partido contra el PSG

Luis Diaz, en el partido contra el PSG / MOHAMMED BADRA / EFE

Lo del Parque de los Príncipes fue mucho más que un gran partido. Fue una demostración de poder. Un duelo en el que Bayern y PSG jugaron a un ritmo que, simplemente, no parece existir para el resto de equipos en Europa. Intensidad, precisión y personalidad llevadas al límite.

El Bayern firmó unos primeros 30 minutos absolutamente arrolladores, de esos que hacen pensar que el rival no tiene respuesta posible. Pero si algo define al PSG de Luis Enrique es su carácter. Lejos de venirse abajo, reaccionó con una fe y una ambición que explican por qué este equipo aspira a todo. La remontada antes del descanso no fue casualidad, sino una declaración de intenciones.

No hay muchos equipos capaces de sostener ese nivel físico y mental. Lo vivido entre parisinos y muniqueses fue una oda al fútbol moderno, donde cada error se paga y cada acierto puede decantar el partido. Probablemente, el mejor partido visto esta temporada.

Khvicha Kvaratskhelia celebra si tanto ante el Bayern

Khvicha Kvaratskhelia celebra si tanto ante el Bayern / YOAN VALAT

Y luego están los nombres propios. Olise fue desequilibrante en cada acción, mientras que Luis Díaz sigue confirmando que es uno de los futbolistas más determinantes del momento. Harry Kane, por su parte, está en modo superestrella, liderando y produciendo como nunca.

En el PSG, Dembélé fue fiel a su estilo. Empezó errático, pero apareció cuando más importaba. Falló, insistió y terminó marcando. A su lado, la calidad de Kvaratskhelia, Nuno Mendes y Vitinha marcaron la diferencia durante muchos minutos.

En fin, un encuentro único, de esos que no solo se disfrutan, sino que también marcan diferencias. Bayern y PSG dejaron claro que juegan en otra dimensión. El 5-4 lo dice todo.

Eso sí, de todos los protagonistas, me quedo con uno: Luis Enrique. Sin duda, el mejor entrenador de Europa de las dos últimas temporadas. Desde la salida de Mbappé, el Paris Saint-Germain se ha convertido en una máquina diseñada para competir y ganar, un equipo en el que cada futbolista tiene un rol definido y lo ejecuta a la perfección.