Joan Laporta, durante la entrevista con Sport

Bartomeu-Laporta y la salvación del Barça

OPINIÓN

Toni Frieros

@tfrieros

Tengo por costumbre hablar, consultar y escuchar a quienes saben más que yo. Es un gran ejercicio, se lo recomiendo. Especialmente en estos tiempos donde se habla más de ‘due diligence’ que de goles y más de ‘cierre económico contable’ que de fútbol. Y es ahí donde uno descubre con ingenua sorpresa que incluso entre ‘esades’, másters MBA, catedráticos y otros expertos, no se ponen de acuerdo sobre la realidad económica del FC Barcelona. Cómo será que incluso las propias firmas auditoras son capaces de aceptar una cosa y todo lo contrario. Laporta y su CEO, Ferran Reverter, dicen negro. Josep Maria Bartomeu, blanco. Y para acabar de confundirnos, LaLiga de Javier Tebas se apunta al gris. Es normal que el socio y aficionado del Barça esté hecho un lío: ¿A quién creer? ¿Ha sido Bartomeu un manirroto y un irresponsable?¿Ha inflado Laporta las pérdidas y actúa con rencor?¿LaLiga está intentando sembrar discordia después de romper lazos con el actual presidente azulgrana? 

Si me permiten una recomendación, ¿por qué no se olvidan todos, y digo todos, de dimes y diretes, de echarse en cara cosas del pasado, de amenazas judiciales futuras y de descalificaciones personales? ¿Por qué no miran única y exclusivamente al futuro a corto plazo, ese que debe marcar un antes y un después en la historia del FC Barcelona? ¿Por qué no pensamos, todos, únicamente en el bien de la entidad? Y si alguien debe perdonarle algo a alguien, que lo haga. Más humildad y menos testosterona. Igualmente, hacer menos caso a esos cafres que de forma anónima emponzoñan día a día el entorno del club creando un clima irrespirable.  

El FC Barcelona ha sufrido de forma severa, más que ninguna otra entidad deportiva mundial, las consecuencias de la pandemia. Dejemos de lamernos las heridas y de hacernos el mártir. Ya pasó. El barcelonismo quiere volver a sentise orgulloso de su club y eso pasa por remar todos en la misma dirección. Enterremos los ‘ismos’. Hace siete meses Joan Laporta ganó ampliamente las elecciones, por lo tanto, con errores o sin ellos en este corto periodo de gobierno, que de todo ha habido, tiene derecho a implantar su proyecto. Dejemos que acierte... o que se equivoque. Ya se verá, pero que al menos pueda intentarlo sin esa espada de Damocles que representa el Artículo 67. Incluso Bartomeu es partidario de congelarlo durante un tiempo.

La Asamblea de este domingo marcará el termómetro de lo que realmente desea la masa social azulgrana representada por sus compromisarios. Creo honestamente que no debería ser contemplada como un plebiscito contra Laporta y su junta y sí el primer paso para que el FC Barcelona pueda salir de la crisis económica que está viviendo sentando las bases al mismo tiempo de un crecimiento sostenible. No se trata de dar cheques en blanco a nadie y sí de confiar y de dejar trabajar. Ahí la aprobación de la financiación del Espai Barça será fundamental. Debería salir adelante sí o sí a pesar de que, efectivamente, haya faltado tiempo y más información. Aparquemos los reproches. No es por Bartomeu. No es por Laporta. Es por el bien del FC Barcelona.

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