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El barcelonismo de verdad es feliz cuando Messi gana títulos

Leo Messi conquista la primera MLS para el Inter Miami

Leo Messi conquista la primera MLS para el Inter Miami / @MLSes

Los desinformados o maldicientes que se dedicaron a propagar que Leo Messi buscaba objetivos menos competitivos cuando se fue del Barça se toparon en la noche del sábado con otro desmentido. Messi conquistó la primera MLS con el Inter de Miami y sumó su título número 48, confirmando estadísticamente lo que ya hace mucho tiempo que sabemos futbolísticamente: es el mejor jugador de todos los tiempos.

Fuera del Barça, en su presunto ocaso, ha ganado ya siete títulos, entre los cuales un Mundial de Fútbol, y el pasado sábado llevó a un equipo anónimo que nunca había ganado nada a conquistar la gloria por primera vez en su historia. En la final contra Vancouver, Messi no marcó, pero dio dos asistencias memorables, que dejaron a De Paul y Allende solos ante el portero para que solo tuvieran que empujar la pelota.

La MLS efectivamente no es La Liga ni la Premier, pero Messi, ni que sea a ratos largos, sigue siendo Messi, y los que decían con mala fe que había ido a Estados Unidos a buscar más tranquilidad y a empezar a retirarse deberían ponerse colorados un buen rato antes de poder volver a hablar.

Todavía no sabemos qué hace Messi en Miami dando lecciones de fútbol, como no supimos en su día qué hacía Guardiola triunfando en el Bayern de Múnich o el Manchester City. En el Barça, la verdad suele saberse con años de retraso, no vaya a ser que pueda molestar al poder y a sus palmeros.

Al finalizar el partido, el presidente del Inter Miami y también leyenda del fútbol, hizo una explícita confesión: “Leo me dijo que solo piensa en vivir cerca del Camp Nou. No hay ningún jugador que ame tanto al Barcelona como él”. Porque Messi, ni siquiera cuando triunfa lejos del Barça, puede esconder el amor eterno por el club de su vida, aunque ya sepa que su retorno está hoy más lejos que nunca.

Más allá de esta dolorosa e incomprensible herida, o precisamente por ella, Messi es hoy, pese a quien pese, un futbolista capaz de jugar al máximo nivel en cualquier competición. Los que tienen prisa por hacerle estatuas u homenajes, que no corran tanto, que la fiesta todavía no ha terminado.

El barcelonismo de verdad, no el mezquino, es feliz con los triunfos de Messi. A sus 38 años, Leo no es, no puede ser, el jugador explosivo que era hace una década, pero sigue siendo un futbolista extremadamente sabio e inteligente, capaz de reventar a sus rivales gracias a su capacidad asombrosa de economizar esfuerzos.

Después de este último título, el fútbol mundial suspira por verle jugar su último Mundial, y que el fútbol le conceda el último y merecido homenaje que el Barça todavía no ha sido capaz de darle.