El Barça es una isla donde refugiarse

OPINIÓN

Si el Barça fuera una empresa que cotizara en bolsa, los accionistas estarían encantados. El valor de la compañía aumentaría cada año si nos atenemos a los dos parámetros que marcan los negocios. Dos datos que no pueden ser más positivos. Cada temporada el club cierra el balance económico con beneficio, suma 160 millones de superávit en los últimos seis años. En cuanto a los objetivos deportivos, en el mismo periodo, la conquista de títulos no tiene parangón con ningún otro club europeo: 2 Champions, 4 Ligas, 2 Mundiales de Club, 3 Copas del Rey, 2 Supercopas de Europa y 3 Supercopas de España. Una conquista de récord Guinness.

Pero el Barça afortunadamente no es una Sociedad Anónima ni tampoco un club que está en manos de un fondo de inversión de esos que manejan miles de millones. El Barça es de todos sus socios y esto es un milagro en el siglo XXI cuando la mayoría de rivales han caído en manos de capital extranjero. Llegados a este punto, se produce una enorme paradoja: el club que tiene el segundo mayor presupuesto del mundo no puede competir con los nuevos ricos a la hora de los fichajes. Afortunadamente tiene el mejor tridente del mundo y esto supone una ventaja excepcional. Pero ahora, cuando busca un cuarto delantero, no puede fichar lo que quiere sino lo que puede. Así y todo, el Barça está en una posición privilegiada aunque en las redes sociales se critique todo. Si a principio de siglo nos llegan a decir que llegaría al verano del 2016 como esta ahora, hubiésemos firmado encantados. Claro que hay cosas que se han hecho mal, pero se han hecho muchas más de forma positiva. Si somos honestos, reconoceremos que hay mas motivos de felicitación que de quejas. Cuando los atentados sacuden el mundo rompiendo la concordia y la política va como va, el Barça es una isla donde refugiarse de tanta maldad e incongruencia. Un lugar donde se puede mirar el futuro con esperanza.

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