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El Barça recoge los frutos de las salidas

Laporta, bajo el 'gegant' de Joan Gamper

Laporta, bajo el 'gegant' de Joan Gamper / Javier Ferrándiz

En un contexto económico donde cada euro cuenta -y más con el ‘fair play’ financiero supervisando cada movimiento-, el Barça ha sabido encontrar una vía de ingresos silenciosa pero efectiva: las cláusulas de futuro que incluye en el traspaso de sus futbolistas. Suelen aparecer al final de los comunicados, casi como nota al pie, cuando se va un jugador prometedor por una cifra no muy elevada.

Pero ese apunte, a menudo ignorado, puede acabar siendo una pequeña victoria contable si ese futbolista vuelve a moverse por el mercado. Este domingo volvió a sonar la caja en el Barça. Ilaix Moriba, aquel prometedor centrocampista de La Masia que se marchó por la puerta de atrás en 2021, ha dejado en caja 600.000 euros gracias a una estrategia acertada del club. Lo de Ilaix tiene, además, un punto de justicia poética.

Fue uno de los primeros casos en los que el club decidió hacer valer su autoridad ante un jugador que se negó a renovar. Se le buscó salida, se ingresó por su traspaso al Leipzig y se aseguró un rédito a futuro. Hoy ese futuro ha llegado. Y lo ha hecho en forma de más de medio millón de euros por un jugador que ya ni siquiera asoma en el radar azulgrana. La cifra podrá parecer menor, anecdótica. Pero suma. Ocho millones por Todibo llegaron gracias a esta misma fórmula. Y podrían llegar más, como en el caso de Abde -aunque ahí, por ‘culpa’ de Vítor Roque, se tuvo que reducir el porcentaje para que el Barça pudiera facturarlo de nuevo desde Brasil y llevárselo del Benito Villamarín-.

La estrategia es clara: reservarse parte del pastel cuando un jugador se marcha, en lugar de cerrarse en banda. El Barça está recogiendo los frutos de una política discreta pero inteligente: asegurarse parte del futuro sin renunciar a ingresos presentes. Mientras algunos clubs se lamentan por las salidas, el Barça celebra que también se puede ganar con los que ya no están. Y que hay operaciones que, sin hacer ruido, acaban sonando en la caja.