El Real Madrid se plantea traspasar a Vinicius Jr.

El puente aéreo ha dejado de existir

OPINIÓN

Albert Masnou

Había un cliché que aseguraba que Barça y Madrid son dos vasos comunicantes, que cuando un equipo va bien el otro va mal y que las crisis cogían el puente aéreo… Todo esto ha dejado de existir. Al menos por un tiempo. Quizás es por el covid o simplemente no hay que buscar excusas externas y la razón se encuentra en un cambio generacional o en la mala gestión de uno. Lo evidente es que hoy Barça y Madrid son dos primos hermanos que no atraviesan por días de vino y rosas. Ambos demostraron en la Supercopa de España que son equipos incompletos, poco fiables, irregulares y que merecieron perder este título.

Demostraron que si deambulan por la Liga lejos del líder (uno está a cuatro puntos y el otro a siete con dos partidos menos) es porque el Atlético está bien pero sobre todo porque ellos están mal. Que si uno se clasificó sobre a bocina para los octavos de la Champions y el otro lo hizo, por primera vez en muchos años, como segundo de grupo es también significativo. Que a estas alturas se hable más de fichajes (Alaba o Eric García) que del rendimiento del equipo también denota debilidades. O que se contemple las salidas de otros (Odegard o Vinicius o Neto) desprende un tufillo a insatisfacción en ambos vestuarios.

Barça y Madrid han dejado de ser equipos campeones y ambos caminan en tierra de nadie. El Barça, con el lastre del desgobierno presidencial y unas elecciones eternas, al menos tiene a jugadores jóvenes que distraen la atención; el Madrid, que sabe aprovechar el covid para avanzar en la remodelación del estadio, es un equipo repleto de treintañeros que ya han vivido sus mejores años. Ha llegado el momento en el que para su afición no alegra ni el pinchazo del eterno rival.

La clave: Ha llegado un momento en el que se habla más de futuro que de presente.

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