Leo Messi fue víctima directa de los errores de Sánchez Martínez

Barça: a perro flaco todo son pulgas

OPINIÓN

Albert Masnou

Mala suerte donde las haya

No es normal que en una misma temporada se lesione de gravedad el ariete titular, con operación incluida, y el delantero que debe desequilibrar se haya tenido que someter a dos intervenciones en tan poco tiempo. Las bajas de Suárez y Dembélé son dos ausencias significativas que mermarían al club más pintado. Madrid, City, PSG, o como quiera que se llame. Y el Barcelona las acusa, como lo haría cualquier otro porque merman su potencial. Son lesiones fruto de la mala suerte porque nadie puede preverlas y encontrar soluciones a contrapié es una quimera difícil pues tú no tienes dinero para apostar fuerte y porque no hay club en Europa con tal alma caritativa para hacerle un favor así el Barça. Si LaLiga no autorizase el fichaje de un jugador que supliera a Dembélé, el desaguisado todavía sería mayor.

Añadidos

Si a estas extrañas circunstancias se añade que te disparas algún tiro en tu propio pie (el viaje a Doha, las de Jordi Mestre, las de Abidal…) acaban dejando en mal lugar el inicio de año que ha tenido el Barcelona, con cambio de entrenador incluido y con dos títulos pérdidos (Supercopa y Copa del Rey). ¿Pueden pasar más cosas?, ¿Puede el Barça tener tanto espíritu autodestructivo?, ¿Puede juntarse todo ello con tanta mala suerte?

El inicio de 2020 no ha sido positivo y el desgobierno que hay en el club es algo que debería tomarse a conciencia en el caso de que Josep Maria Bartomeu apueste por una candidatura continuista. O, lejos del panorama electoral, para que se robustezca el club y el equipo en el año y medio que le queda. O, si no quiere hacerlo por el nuevo candidato o por sí mismo, debe ser para que Messi pueda seguir disfrutando en el Barcelona. Y con Messi, toda la afición porque todavía hay muchos retos abiertos en el horizonte para que la temporada sea excepcional. 

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