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Opinión

El Barça, Messi y Laporta

Que Leo Messi haga y diga lo que él quiera, ¡solo faltaría!

Leo Messi, sobre el Spotify Camp Nou

Leo Messi, sobre el Spotify Camp Nou / @leomessi

Hacía muchísimo tiempo que no veía una agitación tan grande en el barcelonismo como la provocada por la fotografía y el comentario que colgó Leo Messi en Instagram (ayer iba por ¡30 millones de ‘me gusta’) de su visita nocturna al Camp Nou.

He leído todo tipo de opiniones y comentarios sobre esa sorprendente aparición en el coliseo azulgrana a la hora de la Cenicienta, y una vez más constato con profunda pena cuán dividido está el barcelonismo, incluso alrededor de la figura del futbolista más grande de todos los tiempos.

Ni siquiera Leo Messi es capaz de acabar con los ‘ismos’ más radicales. Al contrario, sin pretenderlo él, los ha vuelto a poner a flor de piel con la máxima virulencia, porque somos incapaces de respetar la divergencia, la disparidad de criterio y de opinión, y solo aceptamos el “conmigo o contra mí”.

Como no estamos dentro de la cabeza de Leo, y hasta que un día, si le apetece, decida explicarlo públicamente, no sabremos si el texto que acompañaba a la fotografía era un mensaje oculto al presidente Joan Laporta o si encerraba un propósito electoral. O simplemente fue una declaración de amor a su club. Todo son conjeturas y lecturas partidistas.

Lo que sí sé es que Leo Messi tiene todo el derecho del mundo a opinar lo que quiera y a apoyar al candidato que le venga en gana, no tiene porqué justificarse de nada. El ya no es jugador del FCB y solo le tiene que estar agradecido al club, a su historia y a sus socios, no a un presidente.

Lo que me ha quedado muy claro estos días es que se sigue confundiendo “barcelonismo” con “laportismo” y la historia reciente del FCB no se puede torcer, manipular ni interpretar para beneficio propio.

¿Se acuerdan de l’Elefant Blau? ¿De Josep Lluís Núñez? ¿De Johan Cruyff? Es decir, ¿una figura legendaria como Cruyff sí podía apoyar la causa del grupo liderado por Laporta para acabar con más de veinte años de presidencia de Núñez y Messi no podría, de forma hipotética, porque él no ha abierto la boca, creer que el FCB necesita otro modelo de gobernanza y otro presidente? ¿Es esa la idea que tenemos de democracia y libertad de acción y de opinión?

Si alguien utilizó el nombre de Messi en campaña electoral, algo perfectamente respetable, ese fue Laporta. “Solo yo, de los tres candidatos, puedo garantizar que Leo continúe en el Barça”, “te haré una oferta que no podrás rechazar”. Se acuerdan, ¿verdad? ¿cuántos votos obtuvo por prometer lo que prometió?

Luego pasó lo que pasó, pero desde luego no fue culpa de la junta anterior que Messi no siguiera vestido de azulgrana (la clave: los 485 millones de pérdidas del ejercicio 20-21, de los cuales más de 200 fueron evitables). Por cierto, que fue la junta anterior la que levantó la estatua de Cruyff en la explanada del Camp Nou, la que inauguró el estadio que lleva su nombre y la que amplió la colaboración con la Fundación Cruyff. Paradojas de la vida.

Ahora, para detener el tsunami de comentarios e interpretaciones, han rescatado la idea de hacerle una estatua a Messi. ¡Hombre!, hubiera sido más creíble si lo hubieran hecho en estos cinco años, ¿no? Tiempo han tenido. El oportunismo es aprovecharse al máximo de las circunstancias para obtener beneficio propio, a veces sin tener en cuenta principios éticos o convicciones.

Conclusión: que Leo Messi diga y haga lo que quiera. ¡Solo faltaría!