Un once que seguramente tendrá que dar muchas explicaciones esta semana

El Barça mancha su nombre en Europa

OPINIÓN

Albert Masnou

No es cuestión de André Gomes, que estuvo pésimo, ni de Iniesta, fallón, ni de Busquets, sin fuerza, ni de Sergi Roberto, que fue un coladero, ni de Luis Suárez, que no la tocó, ni de Messi, que no estuvo. El Barça necesita un resset en toda regla porque la derrota en París llega por una cuestión de actitud. No es la primera vez que jugaba con fuego pero hasta ahora ningún rival fue tan letal como el PSG. 

¿Cómo puede ser que Messi pierda un balón en el centro del campo, no corra para recuperarlo y nadie entre a Verratti hasta la frontal donde asistió sin oposición a Draexler en el segundo gol?, ¿Que Suárez se agache estando en la barrera de una falta directa?, ¿Que toda la defensa se mire a Di Maria en el tercer gol o en la penetración de Meunier en el cuarto? El Barça fue un equipo cualquiera, un juguete a manos del PSG. El conjunto dilapidó en una sola noche todo el respeto que se había ganado en Europa. Manchó su nombre.

No es solo cuestión de individualidades, que sí, sino que el Barça tiene un problema coral y ahí es donde aparece en letras mayúsculas la figura del entrenador.  El mensaje de Luis Enrique ya no llega a sus jugadores y el club debe pensar en un cambio. Y también en un cambio de muchas piezas de la plantilla porque cuando uno ve a Verratti con la camiseta rival es inevitable pensar en cómo se ha gastado el Barça el dinero hasta ahora el dinero.

El 4-0 en el Parque de los Príncipes es una humillación en toda regla y ni un milagro podría borrar la vergonzosa actuación de los jugadores del Barça en la noche de los (des)enamorados.

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