Laporta: “¿KOEMAN? A animar al equipo”

El Barça no se gobierna en Twitter

OPINIÓN

Ivan San Antonio

@sanantheone

Cuando el socio despertó, abrió la ventana, asomó la cabeza y leyó el “ganas de volver a veros”, las imágenes empezaron a atropellarse, una tras otra, en su mente: el 2-6, el triplete, Roma, Wembley, Pepe desquiciado, Mourinho y su “por qué”, Casillas y el “yo lo flipo”, Messi y pateando un banderín de córner, Guardiola corriendo la banda y Tito, siempre Tito... El “volver a veros” era la nostalgia convertida en un lema que evocaba al pasado pensando en un mañana igual de esplendoroso que el ayer.

La realidad, a veces, es un mazo de hierro que destruye cualquier sueño. Del “ganas de volver a veros” hemos pasado al “esto es lo que hay”. El desastre que Joan Laporta encontró al abrir la puerta del club le ha borrado incluso su magnética sonrisa, esa con la que lograba todo aquello que se proponía. El Barça, hoy, es un club en descomposición.

La solución a una crisis como la que atraviesa el Barça requiere, como pedía el presidente, “paciencia”. No queda más remedio que creer en lo de “sabemos lo que hay que hacer y lo arreglaremos”. La afición del Barça ha dado muestras siempre de una gran sensatez. No son las pocas opciones de ganar lo que molesta, ni la imposibilidad de fichar a grandes futbolistas. Que no hay un duro está más que asumido. Lo que cabrea, lo que es insostenible, es la insoportable y agotadora capacidad autodestructiva de quienes se turnan cada cierto tiempo para mandar en el club. La búsqueda interminable de culpables y la infinita virtud para dispararse con certera puntería en el dedo gordo del pie.

Que Koeman no es el mejor entrenador posible para el Barça lo dijo hasta el propio Koeman, pero mientras siga en el banquillo del Camp Nou desautorizarle en público y en privado es imperdonable. ¿Cómo se puede exigir resultados y fútbol al equipo al mismo tiempo que se le está moviendo la silla a quien debe lograr que eso ocurra? ¿Es normal que el asesor del presidente cuestione públicamente el trabajo de un entrenador? ¿Esta es la mejor forma de encontrar la tranquilidad necesaria para superar la crisis?

El club se ha instalado en un caos comunicativo que no aporta nada. Mientras se pide “paciencia” al culé para enfriar el ambiente, en la otra habitación hay alguien echando leña al fuego con una pala de grandes dimensiones. Sobra testosterona y falta reflexión, sobran muestras para saber quién la tiene más grande y falta análisis. Sobran dedos amenazadores y faltan manos conciliadoras. Sobran palabras vacías y faltan hechos llenos de sentido. El Barça no se gobierna en Twitter. 

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