Frenkie de Jong jugará en Lisboa su partido oficial 100 con la camiseta del FC Barcelona

El Barça espera al mejor Frenkie de Jong

OPINIÓN

Xavi Torres

@xavitorresll

En verano de 2019 el Barcelona se adelantó a algunos de los mejores clubes del continente y presentó a Frenkie de Jong como nuevo jugador azulgrana. El Barça invirtió 86 millones de euros -75 fijos más 11 en variables- por el mejor centrocampista del año según la UEFA. El Ajax, semifinalista de la Liga de Campeones, maravilló al son que marcaba aquel jóven de 21 años que acabó la temporada aspirando al Balón de Oro.

Hoy, dos años y medio después, De Jong vive en tierra de nadie, sin opciones colectivas para triunfar en Europa ni para recoger premios individuales, con una triste Copa del Rey en su palmarès azulgrana, desorientado por la inestabilidad del club y futbolísticamente, difuminado. ¿Qué le está pasando a Frenkie?

¿Medio centro o interior?

En su Ajax jugaba en el doble medio centro cerca del danés Lasse Schöne, un jugador más posicional que permitía a Frenkie exhibir un gran dinamismo. Famosas eran sus conducciones para superar lineas rivales y, también, sus apariciones por sorpresa en el area rival.

En el Barça, sin embargo, sucede que Sergio Busquets ha impuesto su trayectoría y su talento como medio centro único porque el equipo, cuando se dobla la demarcación, acostumbra a perderse. El Frenkie del Barcelona, por tanto, es más interior que cualquier otra cosa. Repasamos su último partido ante el Dynamo.

En la primera parte, efectivamente, jugó por la derecha en un centro del campo de tres futbolistas –junto a Gavi por la izquierda y Sergio, por el centro-. Frenkie sufrió mucho porque el equipo de Kyev jugó muy reculado, con la defensa –Kedziora, Zabarnyi, Syrota y Mykolenko- pegada al centro del campo –Sydorchuk, Shaparenko, Tsygankov, Buyalskiy y De Pena-, eliminando los espacios. Para moverse por ahí hay que ser un gran especialista para hacerse ver, recibir, girarse y mirar hacia la porteria rival. Frenkie no tiene el hábito ni la agilidad necesaria por lo que se convirtió en un jugador (casi) invisible. Solo en el minuto 29 recibió entre líneas y aceleró el juego del equipo. Una vez en todo el partido. Como solo una vez, también –minuto 17- consiguió romper líneas a través de la conducción aunque la jugada acabó con el neerlandés perdiendo el balón en la frontal del àrea ucraniana. En toda la primera parte, en la que el Barcelona tuvo el 65% de la posesión, solo generó una ocasión –de Dest, a los 36’- pisando el área de Bushchan. ¿Qué se ha hecho del De Jong que intimidaba a los equipos rivales, vertical, dinámico, imprevisible? Atención: tanta incomodidad le llevó a intervenir apenas 22 veces en 45 minutos, con un porcentaje del 63% de pases hacia atrás.

Mejor sin balón

Tras el descanso, Koeman movió piezas y cambió el dibujo. De Jong se situó, con Sergio, en el medio centro. Jugó comodísimo, con el juego siempre de cara, sin apenas presión, doblando sus intervenciones respecto las de la primera parte... pero sin trascendencia en el juego del equipo. Cero llegadas, cero chuts, cero pases de mérito, cero asistencias de gol.

En cambio, su energía lució más para presionar tras la pérdida del balón -10 recuperaciones-. En eso, Frenkie estuvo decidido. En este sentido, anotar las cuatro faltas que cometió (no recibió ninguna... porque apenas pisó las zonas calientes) y la targeta amarilla que vio casi en la última jugada del partido para cortar de raíz una contra de Vitinho. Eso era De Jong, un jugador completo, capaz de atacar y de defender con éxito, de correr de área a área hacia delante y hacia atrás. ¿Donde está hoy el futbolista total que el Barça compró al Ajax?

Soluciones

Permítanme dos cuestiones. La primera tiene que ver con el entrenador y la segunda, con el propio futbolista. Ronald Koeman tiene mucha confianza en De Jong. Le ha alineado como titular siempre que ha podido -no pudo jugar ante el Levante por sanción- y le ha mantenido en el campo a pesar de su rendimiento. Le ha dado minutos como medio centro, como interior y también, como central y mediapunta por la derecha, en función del dibujo del equipo. A pesar de ello, cero goles y apenas dos asistencias. Y lo que es peor, una sensación de estancamiento realmente muy preocupante. Quizás Koeman debería hablar con él, enfocar el problema, establecer el diagnóstico y apostar por la solución que lleve al futbolista a reencontrarse consigo mismo. Sin duda, hay mucho de fútbol en todo ello.

La segunda cuestión tiene que ver con el propio jugador. Rebeldía, Frenkie, rebeldía. Esta es la palabra. Cuando nada sale hay que sacar el caracter, dar un paso adelante y, sin desobedecer al entrenador, saltarse determinados corsés que te permiten encontrar el mejor escenario para desarrollar tu talento. Como es evidente que Frenkie tiene mimbres hay que tejer el cesto, sea como sea. ¿Llegará el dia D y la hora H ante el Real Madrid? El aficionado culé le espera. Sus compañeros, le esperan. Koeman, le espera. Y el Barça, le necesita.

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