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Opinión | FC BARCELONA

L. Miguelsanz

L. Miguelsanz

Subdirector.

El Barça debe vender sin cometer estupideces

Lo que no puede ser es vender alguna pieza importante porque haya futbolistas que se hayan negado a salir. Es la hora de actuar

Hansi Flick, serio durante el Getafe-Barça

Hansi Flick, serio durante el Getafe-Barça / AFP

Hace solo unos días, Hansi Flick reflexionó sobre el mercado de fichajes lanzando una frase muy dura: “No podemos cometer estupideces. Hay que tomar decisiones perfectas”. Y perfectos son los fichajes elegidos por la dirección deportiva para reforzar y mejorar la plantilla y aspirar, esta vez sí, a ganar la Champions. Hay consenso desde hace meses, pero también un problema: para firmar lo que realmente se desea va a ser necesario vender y es ahí dónde el entrenador tiene claro que se debe hilar muy fino.

Ya no para evitar que el equipo pierda competitividad sino también para no herir sensibilidades dentro del vestuario y en el entorno blaugrana. Vender no es ningún pecado, ni tampoco dejar claras las cosas a los futbolistas que no van a tener protagonismo en el próximo proyecto por muy canteranos o vacas sagradas que sean. Nadie es imprescindible en este Barça salvo Lamine Yamal, por lo que el club está obligado a actuar con firmeza.

El club lleva años indultando a futbolistas qu podrían haber dejado un buen dinero en caja. Hay como una cierta aprensión a tomar decisiones contundentes, pero ahora ya no hay otro camino. Si el Barça aspira a fichar a Julián Álvarez, Bastoni y alguno más, no le queda ningún remedio que abrir las puertas a varios jugadores por muy queridos que sean. Y es ahí, dónde el entrenador y la dirección deportiva deberán señalar claramente a los elegidos por el bien del equipo y del club.

Flick ya está enseñando el camino con sus alineaciones y el ostracismo de algunos futbolistas. Y ahora es el momento de forzar situaciones para que todos salgan beneficiados. Lo que no puede ser es que, al final, deba salir alguna pieza importante porque otros no se han querido marchar. Se vienen semanas duras y necesarias para dar un nuevo paso al frente en un proyecto que está obligado a mejorar.