Los arranques de Koeman

Querer y no poder

OPINIÓN

Xavi Torres

@xavitorresll

El desastroso 2020 también ha señalado al Barça, inmerso en su segunda gran crisis del siglo XXI. La primera se llevó por delante, en 2003, al presidente Joan Gaspart y trajo a Joan Laporta para convertir al club en la referencia mundial del balón. La segunda provocó la dimisión de Josep Maria Bartomeu y hoy, con la institución en la UVI, se busca un rayito de luz desde dentro del túnel para tratar de acabar con semejante degradación. Y sí, desde la oscuridad, desde el abismo.

¿Cómo viven los futbolistas la crisis? Mal, por supuesto. Sí, ya lo sabemos, son jóvenes millonarios que viven de espaldas a muchas realidades, pero no a esta. En su terreno, como todos en el nuestro, desean lo mejor. Por egoísmo, seguro, pero también para dar felicidad a todos los aficionados azulgrana. Sin embargo, visto lo visto, quieren pero no pueden y, como consecuencia, sienten desánimo y angustia. Que sí, que ya lo sabemos, que son ricos y famosos... pero siguen siendo personas. Jugar en el Barcelona es tan especial que solamente unos pocos pueden disfrutar de tan magnífica experiencia pero esa ilusión se puede convertir en frustración y, ante la presión que produce el fracaso por no llegar a los objetivos, su mundo maravilloso se convierte en insoportable. En este momento, alguien debe ayudarles.

Solo vamos a hablar de fútbol aunque es evidente que hay muchos otros ámbitos que también afectan al rendimiento. Ante el Valencia, Koeman salió con un 4-3-3 que se convirtió en 4-2-3-1 tras el descanso y que acabó en un 3-4-2-1 para cerrar el partido. El resultado no fue el deseado y las sensaciones, todavía peores que el marcador. Si el Barça jugara de verde nadie sabría que se trata del Barça porque su fútbol, hoy por hoy, es irreconocible. ¿Esos tres sistemas están trabajados? Todos los jugadores, ¿saben lo que tienen que hacer ante el cambio de dibujo, y sirven todos para cualquier disposición? ¡Que nadie crea que los futbolistas profesionales lo saben todo! Precisamente en esta situación necesitan liderazgo y mensajes claros desde el banquillo. Muchas veces hemos insistido en la idea de que los auténticos cerebros del Dream Team y el Pep Team no eran Guardiola ni Xavi, respectivamente. Quien mandaba era un método que unía todas las virtudes en una idea única. La historia ha demostrado que alejarse de ella ha significado el fracaso, incluso con Messi en el equipo. Tal vez haya llegado el momento de regresar a los orígenes -sacrificando a quien haga falta- para detener el cortocircuito que mantiene paralizado el vestuario del Camp Nou.

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