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El Barça, abandonado, ya no es prioritario para Catar

OPINIÓN

LA CAUSA DE LA CRISIS. Los amores vienen y van. En el mundo de los negocios las relaciones duran mientras hay interés económico o político. Se acaban cuando se enfría la relación y los objetivos dejan de ser prioritarios. Esto es exactamente lo que está pasando entre el Barça y Catar. El matrimonio de conveniencias que se firmó en diciembre del 2010 y que permitió al emirato árabe ganar protagonismo en el mundo del fútbol, pasa por horas bajas hasta el punto de que las dos partes reconocen en privado que la posibilidad de renovar el contrato son mínimas. Los puentes de diálogo que fueron intensos en la época Rosell/Faus, están rotos. El Barça ha activado con urgencia un Plan B para encontrar un patrocinio alternativo mientras que Nike tiene parada la producción de las camisetas de la próxima temporada a la espera de conocer la solución final. Para entender cómo se puede perder un patrocinio que hace seis meses parecía seguro, hay que adentrarse en los intereses del pequeño emirato árabe. Durante varios años, el Barça fue la bandera deportiva de Catar en el mundo. La inversión estaba justificada. Pero este protagonismo se ha perdido. A día de hoy los temas prioritarios para Catar son, por este orden, el Mundial 2020 y el París SG. El Barça ha dejado de ser el primer plato, en tiempos de crisis del petróleo, se imponen las inversiones en negocios que los catarís controlan al cien por cien.

CAMBIO DE ESTRATEGIA. El patrocinio del Barça fue muy interesante para Catar como punta de lanza de su visibilidad en el mundo. Pero esta etapa está superada. Desde que compraron el París SG está claro que su estrategia es potenciar este club presidido por Nasser Al Khelaifi, íntimo amigo del emir actual y presidente de Al Jazeera Sports y exjefe de Qatar Investiment. Considera que no tiene mucho sentido potenciar un rival cuando la ambición del club parisino es ganar algún día la Champions. Por otro lado, la mayor preocupación de Catar es sacar adelante el Mundial 2020 y en este sentido centran sus esfuerzos en conseguir que la FIFA respete los acuerdos vigentes. De ninguna manera quieren oír la posibilidad de que el presidente que salga electo el 26 de febrero en Zúrich, cuestione la polémica elección y la someta a una nueva votación. En definitiva, la carpeta del Barça en Doha está en un cajón, es un tema secundario para ellos mientras que para la economía blaugrana se ha convertido en un gran problema.

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