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Ay, Leo, qué taquicardia tan bonita

Leo Messi, sobre el Spotify Camp Nou

Leo Messi, sobre el Spotify Camp Nou / @leomessi

Ay, Leo, qué segundos tan preciosos nos hiciste vivir. ‘Ben d’hora, ben d’hora’, que decía aquel. O quizá no tanto, pero para los periodistas deportivos las once de la mañana es casi la primera del día. La peor. Y a veces, como esta, la mejor.

Ay, Leo, qué emocionante fue verte viviendo lo mismo que casi treinta mil socios y aficionados como tú en el Nou Camp Nou. Y que maravilla cómo fue. Sin protocolo, sin guion y con la sola compañía de un par de colegas que fueron los que inmortalizaron la escena. Palos te están pegando los que tú sabes, qué te voy a contar, al empleado que decidió abrirte la puerta de la que fue, es y será tu casa. Si alguien no puede hacerle daño al estadio, ese eres tú. Con lo que lo has cuidado, con lo que lo has disfrutado y con lo que lo quieres.

Ay, Leo, qué ‘subidón’. Por un momento pensé que te ibas a dar la vuelta, que le pedías a Txema Corbella una equipación y un balón y le ibas a dar unos toques con el Live Is Life de Opus como música de fondo. Lo que hubiera dado por escuchar, otra vez, a nuestro speaker Manel Vich gritando tu nombre en el estadio. Eso, seguro, no volverá porque él ya no está. Pero tú, sí. Lo dejaste escrito y queda por ver en qué modo y en qué forma se produce. Sea la que sea, tu conocimiento y amor por el medio seguro que llega directo al corazón. La razón se la dejamos a los gestores. Pero de eso ya nos dirás cosas. Cuando tú quieras. Te has ganado el derecho a decidir.

Ay, Leo, qué taquicardia tan bonita. De golpe, como cuando te das un porrazo con la puerta mientras miras el teléfono móvil. Como cuando recibes ese mensaje que le da la vuelta a todo en un segundo. Como esa llamada que esperabas y no esperabas a la vez. Que Messi acabe de cenar y camine un par de calles para pisar el Camp Nou es otra muestra más de su militancia culer. Que cuando hablemos de ADN del Barça incluyamos a pie de página, por favor, este guiño ya universal que fue el mismo que vivieron los que el viernes vieron el estadio por primera vez. Una alegoría. Una bofetada de realidad. Un ‘momentum’ a lo Rosalia.

Ay, Leo, qué recuerdos. Si pudiera, dejaría tres líneas en blanco para que cada lector y lectora escribiera los suyos. Un libro de historia sería. Saber que, a pesar de todo y de unos cuantos, esta ha sido una de las noticias más bonitas que los que amamos el Barça podíamos recibir. Y escucharte aquí, leerte en este diario, confirma que llevas al club en tu corazón. Aunque esté roto.

Ay, Leo, qué texto escribiste. Ya están muchos con el tembleque, imaginando lo que podría ser y, casi seguro, no será. Un órdago a Joan Laporta, dicen. Un gesto hecho con el corazón. El roto. El tuyo. El que dejó de latir también durante unos minutos cuando te obligaron a un adiós que ni querías ni pudiste rebatir. Lo explicaste en SPORT: “No me fui como imaginaba”. Y tras el mazazo, la rehabilitación. París ‘a contracor’ y Miami como remanso de paz. En el camino, no lo olviden, un Mundial. Y una fiesta de cumpleaños de Thiago Messi con iconografía azulgrana sin contrato. Eso sí que no tiene más lectura que la del cariño. La de siempre. La tuya. La nuestra.