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Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

El Atlético y el premio de ser valiente

Resumen, goles y highlights del Atlético de Madrid 1 - 1 Arsenal de la ida de semifinales de la Champions League

El Atlético y el Arsenal firman las tablas en el Metropolitano y se jugarán todo en Inglaterra / Champions

El Atlético-Arsenal no tuvo tantos goles como el PSG-Bayern. Tampoco el ritmo fue el mismo: en Madrid hubo más prudencia que en París. Si viendo al PSG y al Bayern uno concluye que la Champions, a estas alturas del torneo, solo admite a equipos con una extraordinaria capacidad aeróbica, prodigios físicos, en el caso del Metropolitano fue casi inevitable pensar en el Barça.

¿Qué hubiera hecho el equipo de Flick en caso de haber superado al Atlético en cuartos? Frente a un Arsenal que no está ni siquiera cerca de su mejor versión, el Barça tendría muchas opciones de estar en la final... Fútbol ficción, en todo caso.

La 'semi' del Metropolitano demostró que para ganar la Champions exige una fortaleza física y mental de otro nivel. La física resulta evidente (no hay más que repasar cómo la ganó el PSG el año pasado, y por qué sigue siendo favorito), pero la mental no es baladí. Lo demostró el Atlético. Con 0-1 en el marcador, los de Simeone lograron levantarse de la lona, empatar de penalti y tener al Arsenal dominado.

Casi toda la segunda parte fue de dominio colchonero. El Arsenal demostró que uno de las etiquetas que se le cuelgan con frecuencia -la de equipo ligeramente frágil, con tendencia a autodestruirse- está bastante cerca de la verdad. Que un equipo como el londinense, con una plantilla de primer nivel, se diluya de esa manera resulta casi incomprensible. En la Premier le ha sucedido algo similar: pasó de ser el equipo dominante a estar a merced del rival.

El Atlético, en cambio, comprobó de primera mano que el fútbol suele premiar a los valientes. No siempre (recuerden el Barça que el año pasado murió en la orilla ante el Inter), pero casi. Cuando los de Simeone se lo creyeron y dieron un paso adelante, cuando empezaron a jugar como un grande de verdad, cuando miraron a la cara al Arsenal, el partido estuvo a punto de decantarse a su favor. Y fue un partido vibrante, entretenido, digno de una semifinal de Champions. Es una pena que el Atlético no siempre juegue así, porque tiene mimbres para ello.

Capítulo aparte merece el arbitraje: se pitaron tres penaltis, aunque solo se chutaron dos de ellos. El de Hancko a Eze se quedó en nada, después de la revisión del VAR, ese sistema que nació para acabar con la polémica y que no ha hecho sino multiplicarla.

El partido estuvo parado casi cinco minutos por un detalle que en el fútbol de toda la vida era una simple nota a pie de página.