Un árbitro de los de antes, de los que se vendían...

OPINIÓN

UN ÁRBITRO DE LOS DE ANTES. Si queremos que el fútbol sea creíble, limpio y sin trampas, hay que perseguir a todas aquellas personas que vulneran la legalidad y propician las irregularidades. De la misma manera que se castigan los casos de doping, hay que castigar a los árbitros que cometen sospechosos errores de apreciación. Para el normal desarrollo de una competición, es igual de grave el caso de un deportista que se droga para mejorar su rendimiento que un árbitro que con sus decisiones equivocadas cambia el resultado de un partido. El penalti señalado por Muñiz Fernández en Elche produce vergüenza, sonrojo y tristeza. Más que un error, parece una manipulación. Acciones así van contra el reglamento y el espectáculo. El protagonista de este escándalo arbitral es el mismo que ya se comió un gol legal del Sevilla en el Camp Nou al margen de otros errores de bulto. Ya sabemos que los árbitros son humanos y pueden equivocarse, pero lo de Muñiz Fernández pasa de la raya ya que es reincidente por mal colegiado y manipulador. Miren si fue evidente su nefasta actuación, que hasta el presidente del Comité Técnico de Árbitros, el inefable e incombustible Sánchez Arminio, ha criticado públicamente su actuación reconociendo que se equivocó más de la cuenta. A Muñiz le sobra brillantina y le falta acierto. Se le ha parado el reloj y, lo que es más preocupante, parece un  árbitro de los de antes, de los que se vendían.

EL PENALTI DE LA VERGÜENZA. Siendo grave e inaceptable la actuación de Muñiz Fernández, todavía lo es más la actuación del Comité Técnico de Árbitros que funciona con una opacidad y falta de transparencia lamentable. Ayer nos enteramos, once días después de su actuación en el Camp Nou, que Muñiz Fernández va a ser sancionado por aquel arbitraje. ¿Cómo se explica este retraso? ¿Por qué no le castigaron hace una semana y ya no hubiese pitado en Elche? Los clubs no deben aceptar un día más la discriminación que hay entre jugadores y árbitros. Cuando un futbolista comete una infracción, el Comité de Competición le impone una sanción pública. Cuando un árbitro se salta el reglamento, dicen que le ponen en la ‘nevera’ pero se desconoce la duración de la sanción y los motivos. Ahora que los árbitros son profesionales bien pagados, los clubs deben exigir a la Federación que el Comité de Árbitros actúe con justicia y transparencia. Queremos saber ahora la sanción que le van a imponer a Muñiz por pitar el penalti de la vergüenza. 

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