Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Araujo, dos años de desencuentro y sufrimiento

Araujo fue expulsado en el partido frente al Chelsea

Araujo fue expulsado en el partido frente al Chelsea / VALENTÍ ENRICH

Vaya por delante mi empatía con Ronald Araujo por el trance que atraviesa. Aunque fue hace mucho, sé lo que es sufrir cuadros de angustia y bloqueo mental. Ante eso, sólo un camino: apoyarle, que se tome el tiempo necesario y que vuelva cuando, de verdad, sienta que su energía se lo permite. Debo decir también que ningún periodista, que se precie de ser honesto, tiene que sentirse mal por criticar a Araujo por sus actuaciones deportivas. Yo fuí crítico con el central uruguayo tras su expulsión en Londres, por cómo fue y por añadirse a desajustes del pasado reciente.

Uno, es obligación del periodismo ejercer la crítica y va en el sueldo de un futbolista de este nivel tener que aceptarla. Dos, criticar no es insultar, ni descalificar, ni ser despiadado. Y eso es- intuyo - todo lo que no puede entender ni Araujo ni nadie que se considere gente de bien. Y tres, la clave de todo esto siempre está en cómo el protagonista almacena y encaja esas prácticas. Ejemplos los hay en todas direcciones. Las redes, cuya influencia ha multiplicado por un millón la presión que sufren los grandes deportistas, se ríen de De Jong incluso cuando juega bien, acorralan a Morata por no marcar y tienen a Lamine encabezando listas de odio. Ninguno de ellos, tampoco Araujo, tienen por qué aguantarlo pero cada uno vive esta lacra a su manera.

Ahora, una vez el capitán se reponga, se abre otro interrogante. ¿Podrá recuperar ese cariño que le acogió en su irrupción o se impone una ruptura que le pueda devolver a la cúspide? Esa es una decisión importante. Para Ronald y para el Barça. Aunque no tanto como volver a sonreír. No hay nada más importante que eso.