Aplausos para Xavi; respeto para Koeman

Aplausos para Xavi; respeto para Koeman

Toni Frieros
En el programa Rondeando se debate sobre la llegada de Xavi al Barça y la mejora de sus jugadores | sport

No me gusta el ventajismo. A toro pasado todos somos campeones del mundo. Afirmar ahora que Xavi tenía que haber llegado mucho antes al Barça es, simplemente, ignorar la realidad de los hechos. Y una injusticia. Ronald Koeman tuvo que ir a la guerra con unas armas muy concretas. Yo diría que de fogueo. Y Xavi está combatiendo en estos momentos con artillería pesada. No es lo mismo. Y diré más, hasta que Xavi no pudo contar con los refuerzos de invierno, el equipo quedó eliminado de la Champions League (le hubiera bastado con ganar en casa al Benfica), también de la Copa del Rey frente al Athletic y por el Real Madrid en la Supercopa de España. Eso son datos irrefutables, no es opinión. 

Para decir que este Barça juega mejor que antes y desprende otras sensaciones no hace falta despellejar a nadie. Salta a la vista. Y que conste que el primero en adherirse a las aseveraciones de Koeman y Piqué de aquel famoso “esto es lo que hay”, fue el propio Xavi. El sabía, mejor que nadie, que con la plantilla que tenía no podía aspirar a nada más que no fuera intentar quedar entre los cuatro primeros, por eso pidió a Laporta y a Alemany un esfuerzo. A Koeman, sin embargo, le debilitaron; le quitaron a Leo Messi, Griezmann y Emerson Royal. Ahí te quedas... ¡Y él trajo a Luuk de Jong, miren por donde! A Xavi le han fichado a Ferran Torres, Aubameyang, Adama y Alves. Y sumen a la causa a Pedri, con quien Ronald apenas pudo contar al estar más de tres meses lesionado.

El cese de Koeman estaba justificado porque con la derrota ante el Rayo Vallecano el equipo había tocado fondo. Sobre todo, anímicamente. Es la ley del fútbol y nadie está por encima de ella. Se veía un Barça ofuscado y esa dinámica tan negativa dibujaba un futuro inminente aterrador. Urgía zarandear el árbol y volver a ilusionar al barcelonismo. Xavi era, dadas las circunstancias, la mejor opción, aunque fuera a contrapelo del propio presidente, como era público y notorio. Sin embargo, en vez de pisar al que ha caído, al que se ha ido, algo que se viene produciendo de forma gratuita en los últimos tiempos, respeto. Y a mayor abundamiento, aplaudamos otro dato incontestable: sin la valentía de Koeman, incluso en los momentos más delicados del equipo (que es lo mismo que decir del club), cuando estaba con la soga al cuello y el entorno y directiva le ‘exigía’ jugar con los ‘niños’, el Barça no tendría hoy ni a Pedri, ni a Gavi, ni a Nico, ni a Mingueza, ni a Araujo. Esa sí que es una gran herencia. Al menos, aunque solamente fuera por eso, respeten a Koeman todos los que hoy se suben a lomos del caballo ganador.

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