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Un año en blanco para un Madrid autodestructivo

El club de las 15 Champions cierra un 2025 en el que ha celebrado una Bota de Oro y derrotas morales

Kylian Mbappé celebra el gol que le permitió igualar el récord de Cristiano en un año natural.

Kylian Mbappé celebra el gol que le permitió igualar el récord de Cristiano en un año natural. / Manu Fernandez / AP

En la reciente copa de Navidad del Madrid lucieron al lado del altar desde el que Florentino pidió una guerra abierta contra el Barça por el ‘caso Negreira’ la Supercopa de Europa o la Copa Intercontinental. Torneos menores con los que disimular un 2025 para el olvido, en el que el club de las 15 Champions ha celebrado una Bota de Oro de Mbappé o el récord de goles en año natural del francés sobre Cristiano... con la camiseta blanca.

Necesitaría varios meses para acercarse a los 91 de Messi en 2012. Una estadística que no vale para nada más que para alimentar el ego de un jugador, cuyo fichaje en 2024, había generado una ecuación, para algunos, perfecta: uno de los mejores delanteros del momento se unía a un equipo que acaba de reinar en Europa. Como advirtió Ancelotti, las matemáticas en el fútbol no funcionan así y todo saltó por los aires para un club en una dinámica autodestructiva.

Xabi Alonso, sobre el caso Negreira: "Comparto la postura de Florentino, lo que ha habido aquí no es muy normal"

Xabi Alonso ha comparecido en la rueda de prensa previa al partido del debut en la Copa del Rey / REAL MADRID

El problema no era el italiano, como tampoco lo ha sido un Xabi Alonso que ha abandonado el puesto de entrenador para convertirse en un superviviente al que ni siquiera los resultados le salvarán en el corto plazo. Un entrenador que ha experimentado la crueldad de estar en el banquillo del Bernabéu, del que no saldría, si por él fuera, jugadores como Vinicius.

El Bernabéu vivió un boxing day en un cierre de annus horribilis entre todas las partes. Con una pitada contundente contra el jugador que durante tiempo protegió y cuya continuidad se ha convertido en un problema. Xabi Alonso, que pagó cara la arrogancia del cambio en el clásico, reconoció con media sonrisa que “el público es soberano”, confirmando que el equipo que aspiraba a ganar siete títulos en 2025 es un sálvese quien pueda.

Pitos para todos, palmas para nadie

Por eso emergen protagonismos estériles como el de Mbappé, que vive su propia película de goles sin que ello suponga un liderazgo efectivo. El hecho de borrarse en la ‘derrota moral’ contra el City lo confirmó. Gestos para la galería de un vestuario sin disciplina donde se están repitiendo los mismos males que llevaron a Florentino a entregar el bastón de mando en 2006. Aunque aquellos Galácticos tenían bastante más calidad que estas estrellas fugaces a las que ha vuelto a malacostumbrar.

Florentino ahora no puede abandonar, porque el Bernabéu le exige terminar su obra, tanto arquitectónica como personal, cerrando la venta de un porcentaje del club que, como en el resto de grandes entes deportivos, hace tiempo que ha dejado de ser de sus socios. A pesar de los trampantojos que se propongan con sociedades filiales.

Por eso, al madridismo solo le queda el derecho a la pataleta, cada vez más caro en un estadio camino de ser un eventódromo donde el fútbol será lo de menos. Aunque esto ha pasado durante todo el año que ahora se cierra y que se llevó por delante a Carletto y su laissez faire para un nuevo mando de Xabi Alonso.

Lo que iba a suponer un cambio de aires, con el rock n’ roll que prometió el vasco, ha terminado con el hilo musical de silbidos que se ha repetido en las últimas semanas. Pero que nadie se considere libre de crítica. Si en su día fue el técnico vasco, sentenciado salvo giro de las circunstancias, el sábado le tocó a Vinicius como en su día lo vivió Mbappé y también le ha pasado a Huijsen. La siguiente mirada irá directa al palco, que no soportará otro año en blanco.