Opinión | Tuercebotas
La amnesia del Barça
Los azulgranas han extraviado la receta de la abuela que les llevó al éxito: un chorro de talento, varios puñados de esfuerzo, mucho acierto, indispensables pizcas de suerte

Lamine jugó más por dentro en el Bernbéu / Associated Press/LaPresse / LAP
El Liverpool se gastó este verano casi 500 millones de euros en jugadores de primer nivel como Isak (145), Wirtz (125), Ekitike (95) y Frimpong (40). Reforzaba una plantilla que la temporada pasada ganó la Premier, terminó líder la fase de grupos de la Champions y cayó en un cruce espectacular contra el PSG, que acabaría siendo el campeón de la competición. Este año, por pura lógica, el Liverpool debía ser aspirante y favorito a todo, comerse el campo, avasallar a los rivales. Y, sin embargo, vive una profunda crisis: séptimo en la Premier, eliminado de la Carabao Cup, una sombra del equipo que hace muy poco tiempo fue.
Que en fútbol uno más uno no siempre es dos es sabido. También lo es que un equipo ganador es un delicado ecosistema. Un equipo victorioso se cocina como solían hacerlo las abuelas: una pizquita de sal, un chorrito de aceite, un puñado de arroz. No hay sistema métrico, números exactos, una receta replicable: medio kilo de costillitas, 500 gramos de garbanzos. De la misma forma, para cocinar un equipo campeón se necesita un chorro de talento, varios puñados de esfuerzo, mucho acierto, varias pizcas de suerte y sofritos de rigor táctico y sabiduría estratégica. Y más cosas: disciplina, justicia, mano izquierda en la gestión de los jugadores, generosidad en el sacrificio y también diversión. Y además de todo ello, la magia de las pequeñas sociedades: los desmarques telegrafiados con un movimiento de cejas, las paredes planeadas con la mirada, la línea del fuera de juego tirada con un saltito hacia adelante, la intuición de cuándo la quiere al pie, cuándo al espacio.
Se perdió la receta
El Liverpool de los 500 millones en fichajes ha extraviado su receta. Y también al Barça, como se venía intuyendo desde el inicio de la temporada y se confirmó en la serie de partidos contra el PSG, el Sevilla y el Real Madrid. El problema no son las derrotas; en el “shit november” del año pasado se perdieron más partidos, pero en algunos de ellos (contra el Atlético de Madrid, incluso en bastantes tramos contra el Celta) el juego fue el mismo que el de las noches de victoria. Este año, en la victoria el equipo ha sido una copia desenfocada del de la temporada pasada; en la derrota, un perfecto desconocido.
Lo peor del partido en el Bernabéu no fue solo la imagen de adultos hechos y derechos como Carvajal y Courtois acosando a un chaval de 18 años por comportarse como un adolescente que vio muchos partidos de Cristiano Ronaldo, aunque eso merece artículo aparte. Lo peor desde el punto de vista deportivo fue el juego del Barça: ramplón, previsible, romo, sin mordiente, ante un Real Madrid superior en la primera parte y temeroso en la segunda, sin duda bajo el trauma del año pasado, en que recibió 16 goles en cuatro partidos. La derrota siempre duele, y contra el Real Madrid escuece más, pero es más triste ver que en el tramo que va de julio a octubre el Barça ha perdido hambre y diversión, como si se le hubiera roto el fútbol de tanto usarlo. Tiempo hay para recuperarlo, aunque a veces, ay, no siempre es posible.
Ese es el reto de Flick y sus muchachos: recuperar la memoria de quiénes fueron.
- Xabi Alonso se ha cuadrado ante Florentino... Somos el hazmerreír
- Mercado de fichajes, hoy 13 de enero en directo: última hora de Barcelona, Real Madrid, PSG, Liverpool, City, United, Bayern, Juventus...
- Flick y el club, portazo por Bardghji
- Xabi Alonso se despide del madridismo con un frío comunicado
- Esperpento Endrick: el Madrid puso una cláusula para revocar su cesión en enero
- La versión del Madrid sobre el gesto antideportivo de Mbappé con el Barça
- Julio Iglesias, acusado de agresor sexual por dos extrabajadoras con casi 80 años: 'Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza para que siguiera
- La marcha de Modric encendió la mecha del vestuario contra Xabi Alonso
