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Alcaraz es un fuera de serie, Djokovic una leyenda viva

Carlos Alcaraz y Novak Djokovic disputarán la final del Open de Australia

Carlos Alcaraz y Novak Djokovic disputarán la final del Open de Australia / STR

La final de hoy será memorable, histórica, irrepetible. Memorable porque se enfrentan un fuera de serie contra una leyenda viva. Histórica porque si gana Alcaraz será el tenista más joven capaz de ganar los cuatro Grand Slam. Si gana el serbio conseguirá el récord de 25 triunfos en los grandes. E irrepetible ya que parece imposible que vuelvan a encontrarse en la final de un 'major'.

Las semifinales fueron un homenaje al tenis, un espectáculo del máximo nivel. Una lección de talento, sacrificio y fe. La final todavía promete más emociones. Será un choque generacional de gran impacto, 16 años les separan, 22 contra 38. El balance personal de victorias es favorable al serbio por 5-4 pero no gana un grande desde el 2023. Habrá que ver si el esfuerzo titánico realizado el viernes les pasa factura ya que Carlos estuvo cinco horas y media en pista y Novak cuatro horas y diez minutos.

Cuando pensábamos que con Rafa Nadal habíamos vivido una etapa irrepetible de grandes triunfos, disfrutamos de Carlos Alcaraz que va camino de superarle con un juego que parece no tener techo. A pesar del calor, los vómitos y los calambres, superó a Zverev en un partido épico haciendo gala de una fuerza mental admirable. Nunca dejó de creer en sus posibilidades, sacó fuerzas de flaqueza, mostró la talla de los grandes campeones.

Alcaraz sigue al pie de la letra la consigna de su abuelo, la táctica de las 3 C: Cabeza, corazón y cojones. Ya no desconecta, ha madurado en experiencia, es sólido y constante. Parece que el cambio de entrenador le ha dado más autonomía. Dosifica mejor los esfuerzos, supera las fases críticas sin mostrar nervios. El único 'major' que se le resiste lo tiene a su alcance aunque sabe que Djokovic no se lo pondrá fácil. La estrategia táctica será importante, el juego mental clave, se conocen perfectamente y si el partido se alarga la resistencia física puede jugar a favor de Carlos si no le traicionan los calambres.

Ganar a Sinner en cinco sets ha sido una inyección de moral fantástica para el serbio. Cerca de cumplir los 39 años, tiene un potencial de juego impropio de su edad. Su longevidad parece inmortal. Es un mito viviente, una auténtica leyenda con un amor propio insuperable. El gesto de arrodillarse al final del partido en mitad de la pista, rezar y besar el suelo, demuestra su fe.

Alcaraz tiene hoy una oportunidad de oro para hacer historia y confirmar su número 1. Pero para Djokovic este partido todavía es más importante. Es probablemente la última oportunidad de sumar 25 títulos de los grandes y con ello conseguir el mejor palmarés de la historia del tenis. Se juega la gloria eterna, el sueño de su vida.