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David Rubio

David Rubio

Redactor de Basket y Polideportivo.

¿Dónde están ahora los que insultaban a Scariolo en Madrid?

El cuadro blanco ya está en la Final Four de la Euroliga y tiene a tiro la primera plaza en la fase regular de la Liga Endesa

Sergio Scariolo es un experto en ir haciendo crecer los equipos

Sergio Scariolo es un experto en ir haciendo crecer los equipos / EFE

En esto de las redes sociales (y en alguna que otra columna periodística), opinar es gratis y hay rienda suelta para verter todo tipo de opiniones e incluso dar rienda suelta a las propias fobias y/o frustraciones. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Yo me la guardaré en el bolsillo.

Sin embargo, lo del Real Madrid de baloncesto esta temporada está siendo digno de estudio. En la época complicada del invierno en la que se sucedieron las derrotas a domicilio en la Euroliga, daba miedo entrar en los comentarios del post de 'X' con el resultado en la cuenta oficial del club.

"Incompetente", "inútil", "acabado", "viene de fracasar en el Europeo", "¡cómo nos han engañado con el 'gominas'!", "está volviendo loco al equipo", "no tiene ni idea" o "siempre ha estado sobrevalorado" se sucedían sin solución de continuidad. Lo más curioso del caso es que eran los propios aficionados merengues los que cargaban contra el técnico italiano.

Scariolo ha sido muy criticado por la propia afición madridista

Scariolo ha sido muy criticado por la propia afición madridista / EUROPA PRESS

Parece como si siguiesen rindiendo pleitesía a Pablo Laso por su sensacional década en el banquillo, con dos Euroligas y un juego que tan solo rivaliza en lo que va de siglo en España con el mejor Barça de Xavi Pascual. Algunos 'mataron' por eso a Chus Mateo y han querido hacer lo mismo con su sustituto. Que, por cierto, el vitoriano no ha triunfado ni en el Bayern, ni en el Baskonia ni tampoco esta temporada en el Anadolu.

Es de saber muy poco de baloncesto el cargar las tintas contra el entrenador recién llegado a una plantilla llena de novedades. Pero aún lo es más en el caso de Scariolo, un experto en gestionar plantillas para que vayan en línea ascendente para llegar al cénit en los momentos clave.

Les contaré una anécdota. Juegos de Río'16. España empezó perdiendo ante Croacia (72-70) y contra Brasil (65-66), lo que hizo que saliesen hasta rumores sobre una destitución tras los Juegos. Los periodistas españoles no suelen preguntar en esas ruedas de prensa y después hacen un 'corrillo' con el seleccionador. Le comentamos si le apetecía hablar. "¿Por qué no? ¿Porque hemos perdido? Claro que sí, lo que necesitéis", dijo con total tranquilidad. Él sabía que España no había dicho su última palabra.

Usman Garuba hizo de Tavares en Botevgrad

Usman Garuba hizo de Tavares en Botevgrad / EUROPA PRESS

Dos días después se ganó a Nigeria (87-96), pero me perdí el España - Lituania al coincidir con un partido de Rafa Nadal. Al salir, vi a un montón de aficionados lituanos con banderas y les pregunté por el partido. Uno casi se echa a llorar. "Hemos perdido casi por 50", dijo entre lamentos. Pensaba que se estaba quedando conmigo. Vi el resultado un rato después al llegar al apartamento: ¡109-59! España acabó conquistando el bronce.

En el Madrid está pasando lo mismo. Que sí, que tiene un plantillón impresionante, con el talento nuevo de un sensacional Trey Lyles, la columna vertebral con 'Facu' Campazzo y el lesionado Walter Tavares, un Mario Hezonja en un momento impresionante y juventud con Andrés Feliz, Maledon, Procida o Almansa. El mérito del italiano es que está sabiendo estructurar todo ese talento de sus jugadores.

Pero claro, ahora los que incluso insultaban a su propio entrenador serán quizá los primeros en venerarlo. Dudar de Scariolo a estas alturas tan solo puede ser propio del desconocimiento o del deseo de cargarlo con facturas ajenas. Podrá ganar el 'doblete' o perder los dos títulos, pero los disputará. Por cierto, en los tres últimos partidos contra el Hapoel no estuvo Tavares y Garuba emergió en el cuarto con un partidazo (81-87). Scariolo también lo tenía 'enchufado', como a todos.