El ciclo de Quique Setién en el Barça puede haber llegado a su fin

Ahora sí, fin de ciclo

OPINIÓN

Gerard López

Cuando se suelen pedir explicaciones sobre la mala marcha de un equipo, la respuesta es habitualmente la misma: “Las valoraciones, a final de temporada”. Pues bien, hemos llegado a ese punto y es momento de poner nota a la campaña del FC Barcelona. Así a bote pronto, cualquier primera sensación sobre el curso del equipo azulgrana es totalmente negativa, triste y frustrante. La impotencia que siento después de haber visto la forma tan esperpéntica como ha terminado todo esto es muy grande. Todos los caminos llevan únicamente a una única dirección: hay que reconocer que la temporada ha sido pésima y que son necesarios cambios a gran escala, de verdad. Nada de parches.

Todo lo que ha sucedido esta temporada, sobre todo tras la debacle del otro día en Lisboa, nos lleva a pensar que ha terminado un ciclo. Comenzando por el entrenador, casi siempre el eslabón más débil, el primero que salta y el primero que recibe. En el caso de Setién él mismo asumió en rueda de prensa que después de una derrota así era casi imposible no pensar en otro escenario que no fuera su destitución. Ni él mismo tenía fuerzas para seguir y fue fulminado ayer. Pero es que a mi juicio todo esto va mucho más allá y estoy convencido de que debe afectar a la parcela deportiva. No ha sido solo un tema de vestuario, sino que la planificación ha sido nefasta. Que el día del Bayern, tal y como estaba de fundido y de ánimo el equipo, solo hagas dos cambios es un indicativo de que no sabes qué rumbo tomar ni tienes un fondo de armario decente para jugar ante los mejores equipos de Europa.

Y eso es muy preocupante y significativo. La gestión del ‘caso Arthur’, el desastroso mercado de invierno, plantilla corta y envejecida... Lo que ha sucedido desde diciembre es una verdadera calamidad. Sabías que tenías una plantilla corta y que no te daría para luchar por grandes cotas y aun así te sacas a jugadores de encima y lo que es peor, dejas a los titulares sin competencia. Este ha sido uno de los grandes males de esta temporada, una plantilla vieja y que no ha sentido presión desde atrás, se ha visto con el puesto más que garantizado, relajada. En diciembre comenzó el inicio del fin, de la debacle. Hay que decir que estos ocho meses han ido de esperpento en esperpento. Y ya no miramos más atrás, porque si nos ponemos a analizar lo que se ha gastado el club en intentar buscar una alternativa a Neymar... Y ni siquiera has llegado a fichar a medio ‘Ney’. Su exhibición del otro día es aún más leña al fuego.

El caso es que fuiste a la desesperada a fichar tras la lesión de Dembélé y te gastaste casi 20 ‘kilos’ en un jugador (Braithwaite) que apenas ha tenido incidencia. Después resulta que vendes que tu gran objetivo en verano es traer a Lautaro y a Neymar y no tienes dinero ni para acometer el fichaje de uno de ellos. Luego está el ‘Espai Barça’, un proyecto tan necesario como utópico ahora mismo sobre el que apenas tenemos información y que está totalmente parado. El escándalo del ‘Barçagate’ todavía no está aclarado y creo que las explicaciones y las audiencias no convencieron a nadie. Por todo ello creo que es obvio decir que la junta no ha estado a la altura y debía tomar decisiones en consonancia. Bartomeu tendría que haber convocado elecciones ya y dejar paso a otro grupo que llegara con las ideas claras, con ilusión y con ganas y un proyecto para tirar esto hacia adelante.

Es cierto que la pandemia le dio un cierto margen y que confiaba que una recta final buena en las competiciones que quedaban pudiera maquillarlo todo, pero el ejercicio de supervivencia ha pasado, se ha desgastado y esto ya no hay por donde cogerlo. Esta nave deambula sin rumbo alguno y este ciclo está más que finiquitado.

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