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¿Quién no se acuerda de Gavi?

Gavi posó para SPORT en la Ciudad Deportiva

Gavi posó para SPORT en la Ciudad Deportiva / G. Urresola

Después de varios meses de trabajo silencioso, Gavi reaparece en SPORT. Lo hace para desear un gran 2026 para todos los barcelonistas y sobre todo, para lanzar una promesa: volverá a ser el de siempre, pese a las lesiones que tanto le han torturado últimamente. Tanto, que da la sensación de que algunos culés (no demasiados) parecen haberse olvidado de él, o al menos imaginan un Barça de presente y de futuro sin el futbolista andaluz. Tarde o temprano, Gavi volverá.

Y con él volverá una parte fundamental en cualquier equipo de fútbol: el arrojo, el alma y la capacidad de sacrificio. Y algo aún más importante: la capacidad para contagiar todas esas virtudes a sus compañeros.

Los barcelonistas con más memoria recordarán la Supercopa de hace tres años, en enero de 2023, cuando Gavi ofreció un recital de fútbol en la final ante el Real Madrid. De fútbol y de espíritu, cabría añadir, porque hay momentos en los que el coraje llega donde no llegan las piernas. Y Gavi, pese a su juventud, podría dar una cátedra sobre esa parte del fútbol, tan denostada por los puristas, pero tan necesaria.

Gavi es uno de esos jugadores que enamoran a los aficionados de su propio equipo e irritan sin remedio a los seguidores rivales.

Ocurría algo similar con Hugo Sánchez, Stoichkov, Fernando Hierro o Luis Suárez, por citar solo a futbolistas que han competido con la camiseta del Real Madrid o del Barça. Su aportación al equipo iba mucho más allá de goles o kilómetros recorridos. Su aportación al equipo no empezaba con el pitido inicial ni terminaba con el pitido final. Tiraban del carro.

Se equivocaban con frecuencia, a veces veían tarjetas rojas injustificables (¡ay, aquel pisotón de Stoichkov a Urízar Azpitarte!) y de vez en cuando lograban desquiciar incluso a sus propios compañeros. Pero si había que ir a la trinchera -y perdón por la metáfora militar, tan recurrente- eran los primeros en bajar al barro.

Gavi pertenece a esta estirpe de jugadores. No es algo que se aprenda en las academias ni en las escuelas de fútbol; más bien en la calle o en el patio del colegio.

Pongan en su equipo a un jugador así, con una fuerza competitiva tan voraz como la de Gavi: ganarán o perderán, pero nunca tendrán la sensación de que sus jugadores pudieron hacer más.

Con el giro de calendario, el Mundial ya está marcado en rojo en la agenda. ¿Estará Gavi entre los elegidos por De la Fuente? Parece complicado aventurarse ahora, aún en diciembre, pero a poco que el futbolista se recupere y tenga rodaje, da la sensación de que el seleccionador lo convocará. Es uno de los suyos, es uno de los nuestros.