15 años de la noche más mágica de Kobe Bryant

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La Mamba Negra consiguió la segunda mejor marca anotadora de la historia de la NBA, 81 puntos, el 22 de enero de 2006

Bryant escribió su nombre en los libros de historia con su hazaña ante los Toronto Raptors

Kobe Bryant
Kobe Bryant, durante su exhibición ante los Raptors | Reuters

Parecía un día de enero cualquiera en la ciudad de Los Angeles. La afición del Staples se preparaba para un partido que no tenía por qué tener más historia, ya que los Lakers llegaban tras dos derrotas consecutivas y con pocas expectativas de hacer algo grande esa temporada pese al retorno de Phil Jackson al banquillo angelino. Sin embargo, había alguien que si que tenía algo especial en mente para esa jornada. Y ese alguien no era otro que Kobe Bryant, que había reservado para el mundo una hazaña que, 15 años después, nadie ha conseguido igualar: anotar 81 puntos en un partido NBA, la segunda mejor marca de la historia.

La Mamba Negra, villano de la NBA tras romper su 'matrimonio' con Shaquille O'Neal un año y medio antes y dejar huérfana a la liga del mejor dúo del siglo XXI, ya llevaba días avisando de su explosión anotadora. En ese mismo mes de enero, el '8' de los Lakers había superado la marca de los 40 puntos en tres ocasiones, mientras que había dejado para el recuerdo dos exhibiciones de 50 puntos antes de ese 22 de enero. El siguiente paso era cuestión de tiempo y los Raptors fueron la víctima escogida.

EXHIBICIÓN PARA EL RECUERDO

Llegó el partido. Kobe y los Lakers sabían que necesitaban la victoria, y salieron desde ese momento a por ella, pero las cosas no empezaron bien para los de púrpura y oro. Al descanso, los Raptors dominaban el marcador por 51-69 y Kobe 'tan solo' había anotado 26 puntos, más de la mitad que todos sus compañeros juntos.

El escolta, como tantas otras veces, se negó a aceptar una nueva derrota y se tomó el segundo tiempo como un reto personal. “Estaba fastidiado, y lo peor es que no dijo nada”, afirmaba su compañero Lamar Odom sobre el 'cambio' de mentalidad de Kobe al descanso. Desde ese momento, fue imparable.

Triples. Penetraciones. Tiros de media distancia. Dos defensores encima. Tiros desequilibrados. Su recital en la segunda parte fue una joya que debe guardarse para las próximas generaciones. Cuando Wilt Chamberlain anotó sus famosos 100 puntos ante los Knicks en 1962, no había cámaras para registrar su hito. Kobe estaba dejando grabado a fuego una exhibición que ningún amante del baloncesto olvidará. 27 puntos en el tercer cuarto y 28 en el definitivo para amarrar el triunfo Laker. Para él, solo se trataba de eso, GANAR: "Ni en mis mejores sueños había imaginado algo así. Pero al final lo importante era conseguir la victoria. Por eso me activé así", comentó entre los cánticos de M-V-P de los seguidores que vibraron en el Staples.

A PROPIOS Y A EXTRAÑOS

El recital de Kobe, que acabó con una hoja de estadística de 81 puntos, 28 de 46 en tiros de campo, 7 de 13 en triples y 18 de 20 en tiros libres, dejó con la boca desencajada a propios y a extraños.

Su entrenador, el mítico Phil Jackson, ganador por aquel entonces de 9 anillos de campeón tras haber entrenado a nada más y nada menos que Su Majestad Michael Jordan y a un animal como Shaq, no se lo podía creer: "He visto actuaciones y partidos para el recuerdo, pero nada como esto", y añadió: "No es la mejor manera para ganar, pero cuando tienes que hacerlo es estupendo tener un arma como Kobe".

Sus rivales esa noche, entre los que se encontraba el dos veces ganador de la NBA Chris Bosh, dejó una frase que no podía definir mejor el papel de los Raptors desde el momento que Bryant activó su instinto asesino: "Estabámos allí en la pista mirando como él tiraba y tiraba".

Por su parte, Sam Mitchell, entrenador de los Raptors y famoso por ser un especialista defensivo, se quedo sin argumentos ante la exhibición del escolta: “El problema es que Kobe anotó las canastas más difíciles”, comentó. “Le pusimos dos jugadores encima y pudo con ellos. Intentamos una zona y fue inútil e incluso una zona mixta, algo que no había hecho desde mis tiempos de la universidad”.

UN HITO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

Ese verano, los Lakers no pasaron de la primera ronda de Playoffs y cayeron por un ajustado 4-3 ante los Phoenix Suns de Steve Nash y Mike D'Antoni pese a empezar dominando la serie por 1-3, pero la temporada pasaría al recuerdo por el hito de Kobe, algo que un ganador como la Mamba, ansioso de más anillos, no podía soportar. Un año más tarde, en 2007 y tras otra frustrante derrota en primera ronda de postemporada, Bryant pidió el traspaso.

Los Lakers no concedieron su deseo, pero en febrero de 2008 le dejaron un regalo: la llegada de Pau Gasol. El demonio angelino dejó de lado su locura anotadora para empezar a construir la segunda gran dinastía del siglo XXI de los Lakers junto al de Sant Boi. Pero eso ya es otra historia.

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