Villarejo anotó que Cospedal le ofreció pagar una deuda de 100.000 euros a través de una empresa pública

Villarejo anotó que Cospedal le ofreció pagar una deuda de 100.000 euros a través de una empresa pública

Villarejo anotó que Cospedal le ofreció pagar una deuda de 100.000 euros a través de una empresa pública.
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Según el polémico policía, la ex secretaria general del PP y presidenta manchega sugirió utilizar a Enresa para financiar un "pago pendiente" | El comisario lideraba entonces la 'operación Kitchen', la 'operación Cataluña' frente al independentismo y buscaba financiar un sistema de espionaje

El comisario José Manuel Villarejo anotó el 12 de junio de 2014 que la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal le propuso utilizar la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), de capital público, para sufragar un “pago pendiente” de 100.000 euros, según consta en los diarios del entonces autoridad policial, a los que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, diario que pertenece al mismo grupo, Prensa Ibérica, que este medio.

En esas fechas, Villarejo lideraba la denominada ‘Operación Kitchen’ de espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas, frontalmente enfrentado a Cospedal, y por la que está procesado en la Audiencia Nacional. Asimismo estaba inmerso en el ‘Proyecto Barna’ u ‘Operación Cataluña’, que es como se conocen a las actuaciones policiales que llevó a cabo para investigar sin control judicial a los políticos independentistas catalanes. Y se da la circunstancia de que desde las ‘cloacas’ de la Policía del Gobierno de Mariano Rajoy se estaba también tratando de comprar, de forma “opaca”, un sistema de interceptación de comunicaciones a la empresa israelí Rayzone Group, tal y como ya informó este diario.

“Enresa. Fco. Gil (contacto de Cospe). Opción para abonar el pago pendiente. Fco. Simao”, escribió en sus cuadernos personales el polémico comisario quien, de esta forma, aludía al entonces presidente de la empresa pública, Francisco Gil-Ortega Rincón, que también fue vicepresidente del Parlamento autonómico y alcalde de Ciudad Real. A este excargo del PP se le considera una persona de la máxima confianza de Cospedal, que en esas fechas era también presidenta del Gobierno autonómico de Castilla-La Mancha.

Pero no es hasta el 16 de septiembre de 2014 cuando, supuestamente, Villarejo obtiene del jefe de gabinete de Cospedal en el Gobierno de Toledo, José Luis Ortiz -siempre según las citadas anotaciones-, el número de teléfono de Gil-Ortega Rincón, cuyo nombre escribe completo en su agenda junto a la dirección de Enresa en Madrid: “Emilio Vargas, 7”. EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha confirmado que el número de teléfono escrito en la agenda del comisario es, efectivamente, el de expresidente de Enresa, empresa pública responsable de la adjudicación de los concursos que se realizaron para la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca), por un valor de más de 200 millones de euros.

Tan solo un día después de hacerse con ese número telefónico, el 17 de septiembre de 2014, Villarejo anota la hora de la cita y su impresión de la misma: “Paco Gil. Reunión 13 H. Enresa. Muy frío en la recepción”.

En las anotaciones de las agendas no se especifica si tras este supuesto encuentro el comisario obtuvo el dinero que le reclamaba desde diciembre de 2012 a Cospedal, ni el motivo de la deuda. Sin embargo, este periódico ha podido constatar que tras el “frío” encuentro, Villarejo no volvió a escribir en sus agendas que tuviera que realizar nuevas gestiones para recibir los fondos aludidos.

Así las cosas, desde esta redacción se ha llamado a Francisco Gil-Ortega Rincón al número de teléfono que consta en la agenda. Este excargo del PP castellanomanchego ha negado haberse entrevistado con Villarejo y haber realizado un pago. “Yo no me reuní con Villarejo, jamás. No conozco a ese señor ni sé quién es. Con toda seguridad”, ha asegurado el exalcalde de Ciudad Real, que ha continuado: “Si es así, yo no estaba de presidente”.

María Dolores de Cospedal. |

"Dimisiones personales"

Sin embargo, el día de la supuesta reunión, el 17 de septiembre de 2014, Francisco Gil-Ortega Rincón sí era presidente de Enresa, cargo del que dimitió “por razones personales” el 10 de febrero de 2015. Al ser informado de que el número al que se le llamaba era el que aparecía en la agenda de Villarejo, Gil-Ortega Rincón ha considerado muy probable que el número se lo facilitara el exjefe de gabinete de Cospedal en el Gobierno de Toledo, José Luis Ortiz. “Le daría mi teléfono porque trabajaba con Cospedal. Yo le he visto por la televisión y que va con una gorra, pero ya no sé más. No es cierto”, ha concluido.

Francisco Gil-Ortega Rincón fue nombrado presidente de Enresa por el Consejo de Administración de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el 28 de mayo de 2012. Permaneció en ese cargo hasta febrero de 2015, fecha en la que presentó su dimisión, tras ser desautorizado por el Ministerio de Industria.

A esta persona de la máxima confianza de Cospedal se le achacaba desde el Gobierno del PP haber pretendido adjudicar la obra del almacén nuclear de Villar de Cañas sin esperar a los permisos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Precisamente, la Plataforma Contra el Cementerio Nuclear en Cuenca presentó una denuncia contra el marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, por un supuesto trato de favor recibido desde Enresa, ya que según la versión del colectivo ecologista, dos tercios de las adjudicaciones del cementerio nuclear de Cuenca habría ido a parar a empresas vinculadas con el cónyuge de la ex secretaria general del PP.

Ignacio Lopez del Hierro, en una foto de archivo. | JUAN MANUEL PRATS

Diarios de Villarejo

Villarejo escribió en sus cuadernos al menos una decena de veces referencias a los supuestos pagos que debía realizar Cospedal a la 'cloaca' policial, dado que el entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, procesado en el caso 'Kitchen', afirmó al comisario el 11 de diciembre de 2013 que no tenía fondos "para pagar lo pendiente".

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha podido confirmar además que los diarios de Villarejo, que fueron requisados por los fiscales Miguel Serrano e Ignacio Stampa en un registro de la vivienda del comisario, eran a su vez una guía de las grabaciones que realizaba el ex mando policial, que registraba todas las llamadas de teléfono y conversaciones que consideraba de interés.

El comisario jubilado José Manuel Villarejo a su llegada a una nueva sesión del juicio por ‘Tándem’ en la Audiencia Nacional. | EP

Y para tener acceso a las mismas, Villarejo mantenía un registro de todas las conversaciones, en las que explicitaba el día y la persona con la que hablaba. También incluía un pequeño resumen de sus impresiones de sus citas o llamadas.

Tanto la Fiscalía Anticorrupción como el propio instructor del 'caso Tándem', Manuel García Castellón, consideran de gran interés probatorio el contenido de las agendas, tanto en el 'caso Kitchen' como en el resto de piezas separadas de la causa contra Villarejo, el presunto cabecilla del considerado por el Ministerio Público como clan policial mafioso.

En todo caso ni Cospedal ni su marido están imputados por el espionaje a Luis Bárcenas, después de que la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional -compuesta por los magistrados Félix Alfonso Guevara Marcos, Carolina Rius Alarcó y Ana María Rubio Encinas (esta última en calidad de ponente)- no vieran indicios suficientes para seguir investigando los vínculos con la 'operación Kitchen' que se desprenden de las mencionadas agendas.

"Estas anotaciones y mensajes no son suficientes indicios de participación de Ignacio López del Hierro o María Dolores de Cospedal en los hechos investigados, toda vez que quedan debilitados por los testimonios de los investigados José Manuel Villarejo, Sergio Ríos y Andrés Manuel Gómez Gordo", consideraron los jueces, que destacaron en su auto que tanto Cospedal como su marido reconocieron las reuniones con Villarejo, aunque por cuestiones al margen de los hechos investigados.

En cuanto a otras anotaciones, en las que el comisario informaba presuntamente a Cospedal de las operaciones policiales, de carácter secreto, los magistrados tampoco lo consideraron de interés: “Si esas notas coincidieron con detenciones de personas afiliadas al Partido Popular, nada tiene de extraño que José Manuel Villarejo lo comentara con Ignacio López del Hierro dada la relación que éste tenía con María Dolores de Cospedal, secretaria general de dicho partido político y la que mantenían los dos primeros desde hacía muchos años, al menos veinte dijo Ignacio López del Hierro en su declaración en la instrucción, reuniéndose de vez en cuando y comentando, entre otros, temas de actualidad y mediáticos como sin duda eran detenciones de miembros de uno de los partidos políticos mayoritarios en España”, dice el auto de la Audiencia Nacional, que archivó la causa contra Cospedal.

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