Puig dará un relato único de la reforma del Consell en el marco de un ciclo nuevo

Puig dará un relato único de la reforma del Consell en el marco de un ciclo nuevo

Ximo Puig.
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Desecha separar la designación de Tamarit (Compromís) de la de los cargos socialistas que entrarán en el Ejecutivo | El jefe del Consell ultima su remodelación «profunda»: las salidas están perfiladas, queda atar las incorporaciones

La remodelación del Consell tendrá un relato único. Es el objetivo actual del president de la Generalitat, Ximo Puig, tras el anuncio por sorpresa el miércoles del conseller de Educación, Vicent Marzà, de abandonar el Ejecutivo, después de que el entorno de la vicepresidenta y líder de Compromís, Mónica Oltra, hubeira descartado antes cambios en su parte del Consell.

La coalición tardó solo horas en proponer sustituta para Marzà: Raquel Tamarit, una de sus escuderas en el departamento de la avenida de Campanar como secretaria autonómica de Cultura, afín a Joan Baldoví y de la ejecutiva de Més. Oltra dejó en manos de Puig realizar las incorporaciones en uno o dos tiempos, pero el secretario general del PSPV tiene claro que quiere dotar de unidad a la operación, enmarcarla en un relato único, sean de un partido u otro del Botànic los que salen y entran.

La apertura de un ciclo nuevo, aunque solo quede un año de la legislatura, superada la peor etapa de la pandemia y con un horizonte económico optimista con la gigafactoría de baterías eléctricas de Sagunt como gran hito, es el discurso central en el que piensa sostener la operación de renovación del Consell, según fuentes oficiales. El objetivo es un impulso y un relanzamiento de la acción de Gobierno, situarla en un entorno positivo, a partir de rostros nuevos. De ahí la importancia de encontrar nombres atractivos, alguno de los cuales pueda servir para la etiqueta de ‘golpe de efecto’.

De momento, el nombre que se conoce (Tamarit como sustituta de Marzà) va impregnado de la marca de continuismo. Puig, por lo demás, mantiene el plan de una remodelación profunda, necesaria para ese discurso de ciclo nuevo e inyección de ilusión.

Además del cambio en Educación y Cultura, como ya se ha informado, los cambios se prevé que puedan afectar a hasta cuatro de los seis miembros socialistas del Consell. Al margen de Puig y de la titular de Justicia y Administración Pública, Gabriela Bravo, los demás se da por hecho que estarán incluidos en la renovación.

La consellera de Sanidad, Ana Barceló, tiene todos los números para pasar a ser síndica socialista en las Corts en sustitución de Manolo Mata, cuya renuncia al puesto para dedicarse a la defensa del empresario que está en el centro de la trama de corrupción Azud es el paso que desencadenó el efecto mariposa de una crisis del Consell que parecía descartada. Barceló sería portavoz, pero con la mirada puesta en Alicante, en espera de la candidatura a la alcaldía de esta ciudad.

Los responsables de Hacienda, Vicent Soler, e Innovación y Universidades, Carolina Pascual, estarían también afectados. El cuarto nombre de la cuota socialista sería el de Arcadi España. El titular de Territorio no se prevé que abandone el Ejecutivo, pero sí que hay muchas posibilidades de que cambie de competencias o las amplíe. El exdirector de gabinete de Puig y persona de su más estricta confianza sería una pieza comodín en un puzle de movimientos que el president tiene entre manos y que debe resolverse este fin de semana.

Según las fuentes consultadas, tendría perfiladas las posibles salidas, si bien las fichas han de encajar con los nombres de entrada. Ese factor puede variar el alcance de la reforma en las últimas horas. Encontrar esos perfiles sería lo más problemático en este momento, como es de prever a falta de doce meses para las elecciones autonómicas.

Si la remodelación acaba como planea Puig supondrá que casi la mitad del Ejecutivo del Botànic cambie a partir del lunes: cinco del total de doce miembros (incluido el president).

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