La izquierda baja a la tierra al Sánchez de "éxito" que fue a Davos: "Cumpla lo que dijo"

La izquierda baja a la tierra al Sánchez de "éxito" que fue a Davos: "Cumpla lo que dijo"

Pedro Sánchez e Íñigo Errejón, en el Congreso.
| EFE

ERC, EH Bildu, Más País, Compromís y BNG, incluso Unidas Podemos, piden al presidente del Gobierno que traduzca a la realidad española su discurso de hace una semana en el Foro de Davos en el que abogó por la instauración de un modelo fiscal más justo y más igualitario

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, no tardó ni un minuto en construir el marco político-electoral-mental por el que avanzará el año 2023 de principio a fin, es lo que tiene que haya elecciones autonómicas y municipales en mayo y generales previsiblemente en diciembre. "¿Será el último año de este Gobierno?", se preguntó el diputado por Barcelona. "Depende", prosiguió. "Es seguro que el Gobierno está comprando papeletas para que así sea. Entre guerras judiciales, mentiras en la televisión y manifestaciones de 'fachas', la respuesta del Gobierno no puede ser tan rácana".

Con estas palabras Rufián lanzó un dardo a la diana de la debilidad de Pedro Sánchez, debilidad en este momento. Una debilidad que cabe en la siguiente pregunta: ¿Están siendo útiles y eficaces las medidas del escudo social?

Para el jefe del Ejecutivo, sí, aunque se cuidó mucho de parecer excesivamente triunfalista durante la intervención inicial de este martes en el Congreso, a donde ha acudido a petición propia para, en esencia, relatar sus actuaciones en defensa de la clase media trabajadora.

El presidente se prodigó en datos y en demostraciones de orgullo, pero también en expresiones de prudencia. Contento, muchísimo; iluso, para nada, sería ésta la consigna. Abanderó la "justicia fiscal" porque con ella está restableciendo la cohesión social y restañando las heridas de la cohesión territorial. El rumbo económico del Gobierno, añadió, ha permitido que en dos años "se hayan recuperado los niveles de empleo previos a la pandemia" y que "pronto" regrese la tendencia de crecimiento anterior a la tragedia del covid. El PIB se mueve al alza, un 5%, ha dicho, y el paro, a la baja, en concreto anda en la cifra más exigua de los últimos 15 años.

Para resistir y doblegar las consecuencias de la guerra de Ucrania, Sánchez citó "la solución ibérica" y repasó las medidas más notorias de los seis decretos y sus seis paquetes de ayudas. Los topes a los precios de los alquileres, las reducciones del IVA en productos de primera necesidad, la gratuidad en trenes de cercanías, los descuentos en los transportes... Ahora bien, según comentó: "Soy consciente de que tenemos que hacer mucho más".

Lo hará, se ha comprometido a ello. Tiene un año por delante y dos elecciones, así que nadie tenga dudas. Pero tampoco que haya dudas de lo que se está logrando, según sus palabras, porque fuera nota admiración por "el éxito económico español". Con estos términos se refirió a su papel en la Cumbre de Davos de hace una semana. Rodeado de gerifaltes empresariales, de las elites políticas y económicas, le preguntaron por las "recetas" de ese éxito.

Ecos de Suiza

"Hubo un tiempo en que nadie preguntaba", ahondó el presidente cuando evocó su visita al municipio suizo. "Se percibía la economía española como un problema permanente". Ya no. El presidente ha sacado pecho. El Financial Times destacó recientemente que el país había atraído durante los últimos cuatro años, y hasta noviembre de 2022, hasta 32.000 millones de euros.

Su Gobierno es fiable y su método, socialdemocracia de pura cepa. En Davos se preguntó el líder del PSOE cómo ayudar a los ciudadanos a que aguanten la inflación "un poco más cuando algunas grandes compañías no pagan nada de impuestos gracias a los paraísos fiscales y los vacíos en sus regulaciones internacionales que dejamos que existan". Se dirigió a las "elites globales" para que contribuyan a "cambiar la situación" porque "el sistema no es justo" y "está lleno de desigualdad". "Es hora de arreglarlo", zanjó.

Eso dijo en la localidad suiza. Bien que se lo han recordado en el Congreso, una semana más tarde. Es cierto que el presidente fue el primero en enarbolar aquella intervención. Entendido, vinieron a responder portavoces como Gabriel Rufián, Íñigo Errejón, Antón Gómez Reino, Néstor Rego o Mertxe Aizpurua. Recogieron el guante.

El primero, Rufián, quien tras la mofa ("parecía 'Che Guevara con corbata'", fue su expresión), lanzó un recado con mensaje al presidente, directamente a él. "No le echará de Moncloa un exceso de valentía, no le echarán los indultos, no le echarán una reforma del Código Penal sobre no sé qué delitos anacrónicos, ni siquiera le va a echar una manifestación 'ultra'; le echará de Moncloa un exceso de prudencia en lo social", le auguró.

Porque en España "vivir y comer es más caro", aseguró acto seguido, y una realidad así hay que atajarla con urgencia. Ha puesto deberes el portavoz de ERC: toque los precios de los alimentos, grave los beneficios de las cadenas, suba el Salario Mínimo Interprofesional a 1.100 euros y apruebe una nueva ley de vivienda. Por esto, por cierto, Rufián hizo un paréntesis: ¿por qué se reunió, precisamente en Davos, con el CEO de BlackRock, "el mayor desahuciador de España"?, le preguntó.

Salud mental

Íñigo Errejón entendió el marco del discurso. Davos ha permitido configurarlo y llenarlo de contenido, contenido de izquierdas, izquierda real. "Me gustó su discurso, pero tras un discurso así, es importante que a su vuelta a España actúe". El líder de Más País exigió medidas como las que exigió Rufián: intervenir en los precios de los alimentos, gravar los beneficios de las grandes compañías del sector; ser más contundente contra la inflación y revertir la realidad de "las clases trabajadoras que cada vez tienen menos para consumir", lo que "no se frena con la bajada del IVA", a su entender.

Pero Errejón reclamó, además, una fiscalidad verde más decidida y, muy importante, una inversión mayúscula ("ponga todos los recursos", clamó) en defensa de la salud mental. "Angustia" es una palabra que para el diputado madrileño describe con precisión el panorama diario de demasiados ciudadanos.

Joan Baldoví, en la misma línea, protestó por algunas medidas contenidas en el último decreto ley convalidado este martes en el Congreso, ya que las ayudas dejan fuera a sectores conspicuos de la economía valenciana. Regule alquileres, solicitó el diputado; suba el SMI, insistió; limite los precios, reiteró. "Más BOE y menos adjetivos", resumió a modo de eslogan.

Desde Galicia, Néstor Rego, representante del BNG, para quien es perentoria una actuación más rotunda en el control del mercado eléctrico, y sobre todo, una apuesta medioambiental por la propagación de las renovables. No le ha gustado el decreto de ayudas avalado horas antes, precisamente por la supresión del requisito de evaluación medioambiental para determinados proyectos de implantación de renovables. "No basta con discursos en Davos", sentenció.

La letra pequeña

Más que de los consejos europeos de octubre y diciembre de 2022, que sobre eso iba a versar la comparecencia del presidente, se ha hablado en el Congreso de esa cumbre de empresarios de postín y líderes políticos de renombre. Sánchez estuvo allí, como se ha dicho aquí. Aunque hasta la derecha recordó la visita, y así se lo reprobó el fichaje del PP Carlos García Adanero, diputado del Mixto, ex de UPN, ha sido la izquierda la que con más énfasis se recreó en ella.

EH Bildu no fue menos. Su portavoz, Mertxe Aizpurua, se explayó así: "Escuchándole en Davos (...), pareciera que se presentaba usted frente a los responsables de las sucesivas crisis sociales y económicas, frente a los fieles defensores del sistema neoliberal que padecemos, como el líder de la izquierda europea, el faro de la transformación del sistema. Podría parecer sí, y ojalá fuese así señor Sánchez, pero luego viene la letra pequeña".

Y "la letra pequeña", de acuerdo con el discurso de la diputada vasca, es la necesidad de combatir la evasión fiscal; de hacer permanente el impuesto a las energéticas y a los bancos, recientemente instaurado; de impulsar una nueva regulación sobre vivienda, estancada ahora en el Congreso; de evitar un aumento del periodo de cómputo de las pensiones; de derogar la vigente 'ley mordaza', trámite de desenlace incierto... La "letra pequeña" es esto, a su juicio: que a pesar de discursos "llenos de retórica trasformadora y progresista" en foros internacionales, "hay que cumplir con lo que se dice frente a su ciudadanía".

Ha sido leitmotiv en los grupos de izquierdas, incluso de Unidas Podemos. Antón Gómez Reino ha felicitado al presidente por aquellas palabras. Un discurso que podría haber hecho su "espacio político", como reconoció. No obstante, los "morados" no han sido tan reivindicativos. Pablo Echenique sí demandó, sin embargo, actuaciones en precios y beneficios de cadenas de alimentación para que fuera sea "aún más envidiable el ejemplo español".

El portavoz socialista, Patxi López, empleó un minuto largo en enumerar todas las medidas sociales del Gobierno. Esto sucedió al final de la ronda de intervenciones de los portavoces de los grupos. El exlehendakari sabe cómo animar a su bancada, pero a la de los socios parlamentarios se ve que no.

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