Corea del Sur genera el colapso en Uruguay

Corea del Sur genera el colapso en Uruguay

Uruguay y Corea suman un punto tras finalizar el partido sin goles en el marcador | SPORT TV

Los charrúas fueron incapaces de superar a un combinado asiático que dominó el balón de principio a fin

El partido estuvo muy igualado y tuvo alternativas constantes, pero le faltó el gol que hubiera roto las tablas

Ha llovido mucho desde que Uruguay conquistara sus dos Copas del Mundo, en 1930 y el mítico 'Maracanazo' de 1950. Y deberá mejorar mucho si quiere sumar otra a su palmarés, porque pese a mantener la ilusión intacta de cada nueva cita mundial, fue incapaz de superar a una Corea del Sur que se adjudicó el balón de principio a fin.

Tocaba y tocaba el combinado asiático, pero sin darle profundidad ni encontrar grietas a una zaga celeste que perseguía sombras y esperaba su turno bien replegada atrás.

Solo los destellos de calidad de Heung Min Son, que finalmente jugó con una máscara para protegerse de su lesión en el ojo, parecían dar luz al ataque coreano.

Los charrúas, encerrados en su área, encontraron en los pelotazos en largo de Giménez una solución de emergencia para salir del atasco. El primero, cerca estuvo de acabar en gol de Valverde, que tras controlar el balón con la derecha, disparó de primeras con la izquierda para mandar el balón por encima de la portería coreana.

Poco después, otro pase en largo de Giménez generó la segunda ocasión clara de Uruguay, pero no atinó Darwin Núñez en el disparo tras un centro de cabeza de Pellistri.

Dos jugadas que hicieron temblar por primera vez a los de Paulo Bento, que lejos de mostrar dudas, siguieron fieles a su plan. Un plan que por poco no les sirve para adelantarse en el marcador a la media hora de partido, tras una jugada combinativa que Hwang, solo cerca del punto de penalti, envió por encima del travesaño.

Otra de las soluciones para crear peligro que encontraron los de Diego Alonso fue el balón parado. Diego Godín, rememorando sus mejores tiempos, mandó el balón a la madera imponiéndose a la salida de un córner al filo del descanso.

En la segunda mitad, el partido siguió el mismo guion. Los desplazamientos en largo desde atrás activaron de nuevo a Darwin Núñez, que empezó a amenazar al espacio, a diferencia de un Luis Suárez que se vio poco y acabó desesperado ante la falta de ideas de sus compañeros.

Por su parte, los coreanos movieron el banquillo y agitaron un poco el árbol, pero siguiendo con la poca pegada que mostraron en la primera mitad.

Siguió también el intercambio de golpes, con alternativas constantes, con ocasiones claras de Valverde -que mandó el balón a la cruceta- para los sudamericanos y de Son para los asiáticos, pero pese al empeño final de ambos conjuntos de desequilibrar la balanza, se mantuvo la igualdad que reinó durante todo el choque y que supuso un reparto de puntos que no dejó con buen sabor de boca a ninguno de los dos.